Por cómo ha sido distorsionada su vida y su obra, debutaré con Santa Teresa de Jesús que de siempre me pareció curiosa, brava, inteligente, dada al oxímoron, tuberculosa y excelsa poetisa. Bella no. A la vista del retrato adjunto se diría que padeciera disforia de género. Y menciono la tuberculosis porque es enfermedad que provoca bastante lascivia...
Todos sabemos que el misticismo de Teresa le llevó a levitar. A veces se levantaba tres o cuatro palmos del suelo contemplando con arrobo a a la Virgen María, a la paloma blanca del Santo Espíritu y a Jesu Cristo.
Sabed – y este es el secreto que con esta primera hagiografía quería desvelaros hoy - que la propia santa de Ávila no tenía conocimiento de sí misma ni de sus actos o reflexiones en aquellos trances, pues eran el inevitable resultado sinestésico de los ayunos y penitencias que practicaba tanto por necesidad de ahorro como para mostrar con el sacrificio su amor al buen Dios y al Cristo en la cruz escarnecido.
Lo explico. Por los conventos en que moraba iba recogiendo coscurros de pan que guardaba en la faltriquera bajo el hábito para comerlos duros, rancios y mohosos. Pan de centeno, era entonces. Los mendrugos se desnaturalizaban, fermentaba el centeno y aparecía el cornezuelo del ídem, conocido como ácido lisérgico o LSD, que te pone como una moto. (Lansky, que es oftalmólogo o así, os contará el proceso de tal fermentación.)
Con Jesu Cristo mantuvo un amor oscuro y absorbente, una de esas pasiones a las que uno se aferra con la ceguedad azarosa del delirio.
Ahí la médula de lo que desvelo. Lo demás va a consistir en un somero repaso de su CV.
Por algunos pasajes de su propia autobiografía y de las que escribieron otros, parece claro que ya de niña, Teresita, junto a algunos y algunas de sus muchísimos primas y primos, hacía penitencia y los alentaba a disciplinarse con cuerdas.
Entregada luego a la vida conventual mantuvo su vocación mortificante y algunos ¿deslices? bastante humanos con su confesor privado, san Juan de la Cruz, que también era de cachas duras y a la vez hombre de mucha doctrina.
Allá los dos en confesión, o como fuese, ora entonaban ensalmos y preces, ora debatían sobre los deshonestos vicios de la carne y entraban abiertamente en materia de deleites sensuales: Anoche en la hora de Maitines se me vinieron imaginaciones torpes y sueños deshonestos. Da tres dineros en la capilla a un hermano peregrino y azótate luego. Pues yo también te he visto a ti haciendo grandes suciedades con la barragana. De eso nada, que tiene un zaratán maloliente en el pecho. Pues aún así, es que esa y tú sois... Háblame de vos. Es que ella y vos folláis con hipocresidad bajo jergón como en Gran Hermano. Como hacen los demás, a ver. Puedo volver al tuteo. Di. Tengo parasismo. Y eso qué es. Pues paroxismo que a veces pareces memo. ¿Y en qué paroxas? En ti. No jodas. Ya ves. Chica, eso son sólo éxtasis y arrobamientos. Vale, pero me pongo burraca, noto una comezón por la parte del recato que no me veas. Eso va a ser de la vagina misma. Ya, pues eso. Déjame ver...
Y se escondían en cualquier chamizo, tal que los veis aquí en la campiña.
Con ese tipo de verbo, en un arretriquitan, enardecíanse ambos, empezábanse a respirar como Darth Vader: aghhh, gggghhh... eghhh... grrhhh.... ¿Echamos un caliqueño? OK. Pues date ahí en la pileta misma un agua en el cucusclán. Voy.
No deseo faltar en demasía a la fe de los creyentes de buena voluntad, (lo siento Vanbrugh) ni aburrir a los impíos; así es que voy al final, a la exhumación y al reparto de su cuerpo; un lío:
Sabéis que en una ocasión se cayóse (íbase de común ciega a coscurros de pan) y se rompióse un bracete. Extremo (digamos mejor extremidad) que una vez fallecida le separaron del resto del body para conservarlo como reliquia, empero como fueran disputadas reliquias y exvotos por media España y parte del extranjero, acordaron un despiece proporcional según los honores que cada ferviente pueblo creía merecer. La veneración por ella acabó atomizando sus sobras. Primero in situ y sobre la marcha, en el convento de San José, por aquello del memento mori, y después continuaron con el cuaderno particional durante años y siglos. Amén.
Hoy día el menú está así (borra menú y escribe menudillos):
- El pie derecho y parte de la mandíbula superior están en Roma.No es coña: Curiosidad, Santa Teresa de Jesús
- La mano izquierda, en Lisboa.
- El ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda (España). Esta mano es la que Francisco Franco conservó hasta su muerte, tras recuperarla las tropas franquistas de manos republicanas durante la Guerra Civil Española.
- El brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes.
- El cuerpo incorrupto de la santa en el altar mayor, en un arca de mármol jaspeado custodiado por dos angelitos, en dicha iglesia.
- Un dedo, en Sanlúcar de Barrameda.
- Otros dedos y trozos de carne, esparcidos por España y toda la cristiandad.
- El pulgar o el meñique están en Ávila (en esto hay discrepancias.)
Me sabe mal contaros también este desmadre post mortem, porque Teresa, ya dicho, fue mi santa favorita desde que empecé estos estudios, (y desde el cole) y algunos de sus hechos la deslucen mucho, es como un chafarrinón en su currículo.



25 comentarios:
Vaya, pensé que las vidas de santos que tanto les gustaba leer a los niños del nacionalcatolicismo eran otra clase de vidas, no sé, más inspiradoras. Esta vida de santa teresa me ha terminado de convencer de que yo no voy a ver nunca a dios ni a Jesu Cristo ni a ninguna de sus manifestaciones. Quisiera saber también qué dijo (lo que hizo ya lo has explicado muy bien) la santa teresa para que todo el mundo le diera coba, si era fea y virgen y sus poemas, en mi opinión no dicen nada que no se sepa en una tísica. Yo es que soy muy ignorante en cuestiones de poesía mística, lo único que me gusta de la liturgia es el Miércoles de ceniza, la primera vez que pisé una iglesia, de niña, me plantaron una cruz cenizosa en la frente que me dejó "haunted" para el resto de la semana.
Jaaaaa, Grillo, eres incorregible. Apuesto contigo que terminarás en el infierno. Si gano yo,y puesto que allí terminaré yo también, tendrás que ventilarme con una palma para refrescarme hasta que el diablo se canse de nosotros, y nos eche.
Seguro que Vanbrugh no cree en este tipo de milagros. No se ofenderá.
Hablando del cornezuelo del centeno y el ácido lisérgico (no hace falta que esté deteriorado el pan, basta que lo esté la harina)lo cierto es que en las épocas oscuras la gente andaba maltrecha y colocada permanentemente con el LSD. teresa también.
En cuanto a los milagros, simplemente no existen, porque no hay excepciones a las leyes de la física, pero las hagiografías me repugnan y me fascinan a la vez.
y viva San Tarsicio
Que yo crea en Dios no significa que tenga que creer en nada más. De hecho, creer en Dios me sirve para lo contrario, para no tener que creer en casi nada más.
Pero aunque así no fuera, nunca he entendido que nadie se sienta ofendido en su fe porque algún otro no la comparta.
Tus conjeturas sobre la intimidad de Teresa y Juan me parecen aventuradas y poco verosímiles, pero hay mucha literatura a la que le pasa eso mismo y no por eso es mala literatura. No por eso, digo.
De todo tu post, lo único que verdaderamente me sobresalta es que escribas Jesu Cristo separado. Sinceramente, es espantoso e injustificable. Jesucristo, todo junto, si no te importa, por favor.
Como ves Vanbrugh es un extraño creyente al que lo que más le ofende es la mala ortografía (su argumento de creer en Dios para no tener que creer en nada más encierra un dictamen terrible del que de momento -en el instante que lo ha escrito- no es consciente, y es la inversa del famoso de Chesterton, más asumible)
Soy perfectamente consciente desde mucho antes de haberlo escrito. Esas cosas no se dicen sin haber sopesado mucho de dónde vienen y qué implican. Encierra un dictamen, sí, que necesitaría un par de post o tres para ser medianamente desarrollado, pero que no tiene nada de terrible. Todo lo contrario.
Y la mala ortografía me sobresalta -según de quién venga; me sobresalta, por ejemplo, esta fantasía ortográfica de Grillo, no una H o una V mal puestas de cualquier analfabeto- pero tampoco, en ningún caso, me ofende. Un mal endémico actual -no sé si solo actual- es la facilidad con que la gente se da por ofendida cada vez que constata que el prójimo sigue teniendo libertad para ser como le da la gana, y la ejerce.
Yo prefiero, en cambio, no creer en Dios para poder creer en mucha sotras cosas, por ejemplo, el trágico y solitario destino humano. Sin redentores, que detesto
Ya advertí previamente por emailes privados que con este post me situaría en la zona del 'noli me tangere' – que dijo el Cristo a la Magdalena.
Cada una llora por donde más lo siente - replicó en el cementerio una viuda a la que afearon la conducta porque se orinaba en la tumba del difunto marido.
Lo que la viuda del chiste ni yo con el post esperábamos eran comentarios accidentales sobre el color del pis, su espuma o lo humeante.
Lo creas o no, Lansky, tenía en mente narrar la vida del niño Tarsicio, y las de otros más luchadores de Jesucristo, perdedores irremediables en esta tierra de garbanzos. Supongo que me abstendré, porque de ningún modo quisiera molestar. Lo dejo, pues, en un tanteo posiblemente desafortunado.
(Jesu Cristo, es como se le suele llamar en muchos martirologios ad hoc de la época.)
Me alegra que te aventures en el siempre fecundo terreno hagiográfico, Grillo. De hecho, si escarbas en viejos posts míos, comprobarás que más de uno hay que transita por las perlas de nuestro fértil santoral. Justamente es ése uno de los temas que merece un blog monográfico, y más de una vez me he tentado de abrirlo, peor me puede mi tendencia a la dispersión.
Ignoraba que los orígenes de las intoxicaciones lisérgicas de Santa Teresa se encontraran en los mendrugos fermentados, pero de lo que estaba seguro es de que a algo le daba. Ahora, en lo que disiento es en la escenificación sonora de sus coitos con el de la Cruz. Los evocas de forma demasiado soez y has de saber que el sexo (que ciertamente lo había) era mucho más "místico" y, por ende, espiritual. Palabrita del niño Jesús.
Me ha gustado mucho porque se acerca a lo que debia de ser en realidad aquella epoca, con su pan duro, sus paraonias que ni ellos mismos eran capaces de explicar y sus deseos reprimidos, tan diferente de las mariconadas que vemos en tantas peliculas.
Un saludo.
Claro, Grillo, es que san Tarsicio era...la hostia
No puedo evitar cierta curiosidad por el origen de la "certeza" que, implícitamente Grillo y explícitamente Miroslav, dicen tener sobre que hubiera "sexo" (amplio concepto, ma foi; quizás de esa ambigua amplitud les venga la seguridad con que hablan) en las relaciones entre Teresa y Juan de la Cruz. Tal vez alguno de ellos sea tan amable de satisfacérmela (la curiosidad, digo).
"Escrito está que Dios es amor, y si amor, es amor infinito y bondad infinita; y de tal amor y bondad no hay que maravillar que haga tales excesos de amor, que turben a los que no le conocen" (carta de San Juan A Santa Teresa)
Qué me vas a decir, Lansky. En una función del cole (más bien un 'cuadro') me tocó hacer del niño san Tarsicio; lo que me supuso aprobar la aritmética al día siguiente por obra y milagro.
Siempre me he ufanado de haber conseguido el Bachiller Superior en base a representar santurrones por entonces. Tb. me calcé unas cuantas santas; vamos que fui 'santita' más de una vez. Santa y mártir pero decente yo.
Ánimo Miroslav. Un monográfico sobre vidas de santos. Haiografía sin exclamaciones soeces. Tienes razón.
Vanbrugh: tal vez me he amanecido algo espeso, porque no ligo bien toda tu pregunta. Aquí está Miros para echar una mano:
La 'certeza' del sexo entre la mentada santa y el santo la infiero de tanta literatura y 'boca a boca' como se sabe del asunto: barraganas de cleros, Papas y Papisas con líos, simonías, pederastias eclesiásticas antiguas y actuales, hijos nacidos del pecado carnal entre religiosos, etc.
No es muy ejemplarizante pero tampoco hay como para darse golpes de pecho...
Hay una película irlandes de monjas escalofriante, se titula " las hijas de la Magdalena" si todavía alquilais creo que la podríais encontrar en cualquier videoclub ( ganó muchos premios importantes). No tiene mucho que ver con este post ( o quizás si) pero deja con el corazón helado saber el poder que tenían aquellas monjas y el uso que hacían de su "santidad".
Ay, las monjas. Tengo que defenderlas una vez más. Las mías eran estupendas, alegres, cariñosas, leídas, equitativas. Esta bien claro que la literatura y el cine se venden hoy día facilmente si tratan de horrores, perversiones, brutalidades.
Emma,¿ crees que alguien se molestaría en mostrar las verdades de mi orfanato, uno de los miles y miles donde no hubo maltrato ninguno ? ¿ A quién le interesa ?
De acuerdo con C.C. y no solo porque sea amiga mía.
Creo que hace muy bien 'salvando' del mal recuerdo a unas monjas que fueron estupendas con ella (y sus compañeras de internado.)
Es bien justo. Ya dije en su momento que tuve también excelentes curas/maestros en mi cole, a quiens me complace honrar igual que echo pestes de otros majaderos y abusicas.
Bueno: al fin y al cabo es como la vida extramuros; hay de todo ¿no?
A mi la monja que me 'ponía' totalmente era Audrey Hepburn, con su toca y hábito de Chanel; seguro que Grillo la llevó a algún retiro. También me hubiera gustado ser un kikuyo del Mau Mau (como Uomo Keniata), haber atacado un enclave blanco (estamos en los 60), a ver descubierto a la monjita (la Hepburn), habermela llevado a unos arbustos (Dendromelias), habermela...
¡'Haber' no a ver !!!!(Sapristi)
todo con su consentimiento explícito, no vayamos a liarla
Creo que las monjitas salen bien paradas en alguna película de Marisol, aunque no recuerdo el título.
C.C, yo no tengo nada en contra de las monjas, tampoco en contra de los curas, yo no recibí ninguna educación religiosa y cuando digo ninguna es ninguna con todo lo que eso supone.
Yo creo que se ha de hablar bien de cualquier orfanato donde los niños crecieron felices y llegaron a ser tan dulces y listos ccomo tú, C.C. Por qué no te animas?
Vanbrugh, quizá exagerará en ser tan tajante en mi afirmación de que hubo sexo entre ambos santos. Desde luego, no estuve yo ahí. Si creo que lo hubo es porque pienso que el sexo, bien codimentado y orientado, es una de las más eficaces vías al misticismo (ayudado con alguna sustancia vegetal)
En lo que no estoy de acuerdo con Grillo es en que eso no sea muy ejemplarizante. Por supuesto que lo es, aunque a la Iglesia no le guste nada el placer y tema sus enorme capacidad de trascendencia. Por eso nunca les gustaron esos místicos. En mi opinión, mejor habrían hecho Teresa y Juán en ser más explícitos en sus historias del Amado y demás trances.
Miroslav, de acuerdo con que el sexo bien condimentado y orientado es una de las más eficaces vias... En lo que ya empiezo a no estarlo es en el destino de la vía, ni en los adobos herbáceos. Me parece que incurres en tautología: has decidido previamente que "misticismo" es una buena palabra con la que referirse al estado que puede alcanzarse con un sexo bien condimentado... etc, y luego lo has dicho al revés: el sexo... etc es una vía eficaz para el misticismo. Pero deberías admitir, al menos, la posibilidad teórica de que haya quienes piensen que el misticismo pueda ser otra cosa. Y la de que Teresa y Juan estuvieran entre esos quienes.
No, Vanbrugh. No es que yo (al menos no exactamente) llame misticismo al estado físico-mental resultante de una experiencia sexual adobada, si acaso, con sustancias herbáceas. Llamo misticismo a lo mismo que tú (probablemente): a un estado alterado de conciencia en el que uno se siente fuera del cuerpo, convertido en espíritu fundido con Dios o el Universo o el Ser o cualquier otra entelequia de carácter religioso. Con todos los matices que quieras (que no son más que adjetivos derivados de los condicionantes culturales de cada uno, en este caso, los propios de la religión católica), pienso que también Teresa y Juan pensaban que el misticismo (o lo que ellos sentían porque no sé si así lo llamaban) era lo que he dicho. Por eso no admito, en principio, que misticismo sea otra cosa, aunque no dejaría de ser una discusión semántica.
Lo que sí puedo admitir, en cambio, es que haya vías para llegar a ese estado alterado de conciencia que llamamos misticismo distintas de las del sexo (del buen sexo). Y, consecuentemente, te puedo admitir que Teresa y Juan llegaran a ese estado místico sin recurrir al sexo ni tampoco a los enteógenos que sugiere Grillo. Pero no lo creo. Y además, de haber recurrido a cualquiera de esas vías, ¿acaso ello invalidaría o minusvaloraría la experiencia mística? Pienso que no.
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