jueves, 28 de junio de 2012

DALILANDIA I y II


DALILANDIA I y II

En un reciente y agradable encuentro con Emma y Lans, en el que hablamos de lo divino y lo humano, les conté por encima algunas anécdotas de mis encuentros con Dalí en su castillo de Púbol y la paranoia que fue estar un par de jornadas en su salsa. Ambos me animaron a contarlo en un post. - Pero sería larguísimo. - No importa, divídelo en partes; podría ser interesante y divertido por la cantidad de pelos y señales que podrías aportar, a juzgar por lo poquito que nos has esbozado aquí ahora.

Realmente creo que debemos (debimos) ser muy pocos los ciudadanos que conocieron al tipo en largo y privado tête á tête, sin medios públicos, donde su extravagancia debía ser estudiada y pactada. Él mismo lo admitiría más adelante.

He encontrado algunas notas sueltas que escribí mucho más tarde y que nunca pensé ordenar ni sacar a la luz por no dar a los individuos que vi allí el gusto ni el disgusto de mosquearse por lo que contaba. Todos esos se han ido. Actualmente dudo que nadie de la Fundación me llamase cuentista en el poco probable caso de que llegaran a leerme. Más acusatorio y actual fue el post futurible de Miros sobre Gallardón del que alguien comentó que podría lloverle una demanda, y no pasó nada - que yo sepa.

Lo indudable es que aún a destiempo el personaje me reclama.

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Trabajaba yo entonces en el museo de cera de Madrid y el dueño, J.M. Izquierdo, me dijo que en vez de diseñar los pequeños decorados me veía más como relaciones públicas yendo a visitar con él a los personajes VIP para persuadirles de que cedieran algún pequeño objeto de su propiedad para adjuntar a su figura y dar mayor interés: una gorra, una estilográfica, un pincel o paleta, bla bla bla.
Contactamos con muchos célebres sin el menor éxito, excepto el gustazo de haberlos visto de tú a tú en sus casas. Os contaría de Miró; de Picasso, (aquél malhechor en pantalones cortos); Haile Selassie; una, 'la' descendiente directa de Moctezuma; y otros más de cabecita loca y hambre de notoriedad, pero me extendería demasiado.

El campeón de todos los visitados fue Salvador Dalí.

Después de muchos faxes y citas concertadas por teléfono a través de un secretario, el pintor consintió que le visitáramos; para escucharnos, para ver, por si hubiera tajada que sacar, (según el anagrama 'ávida dollars'), o por curiosidad, porque estaba aburrío, imagino yo.

Llegamos al salón casi vacío de su aberrante palacete, el suelo me pareció ligera e incómodamente inclinado. Él se sienta en el centro junto a un velador con teléfono de baquelita y a nosotros nos manda a dos esquinas opuestas. Me sienta a mí, (me coloca más bien) en un muñeco Michelín incómodo y resbaladizo, y al otro en una hornacina en la pared a media altura. Esto casi en silencio. El hombre da un par de vueltas por el piso peraltado, cojitrancón él.

Por fin se arranca, estentóreo, y como primera providencia pregunta a tropezones silábicos, (Emma se partía oyéndome imitar aquella voz):


- Lo priii ME roo DÍ GAN MÉ cuál de bustedes dos es el MA RI CÓN? (los ojos muy abiertos.) 
- Yo mismo, - dije- si con eso hacemos méritos para lo que venimos a pedirle. Quisiéramos de usted para el museo... 
- ¿El museo girará? - me ataja. 
- Cómo va a girar, señor. Es un local grandísimo en el Centro Colón de Madrid... 
- Pues será una GRAN MI ER DA !!! A continuación grita: ¡ PE RAA AA !!!! Aparece un criado, le pide 'el estro bos co pio de miii des pa cho'; lo trae, dice que nos acerquemos a ver por unas rendijillas cómo unos caballitos dibujados galopan y saltan al girar la pantalla con la mano, (el viejo zootropo.)

-  JO DER CÓMO MOO LAAA – grité yo también con acento catalán/palatal.

Mi amigo/jefe le dijo que ya era tarde para hacer girar el Centro Colón... 
- Lástima no haberle contactado a usted antes por si los arquitectos hubieran podido hacer un edificio estroboscópico tan enorme. (Van nos regaló el otro día un post espléndido sobre edificios.)
En aquél instante, apenas veinte minutos después de habernos recibido, ya nos dimos cuenta de que nos habíamos caído por el boquete y traspasado el espejo y nos estaban vacilando el conejo, el gato y la reinona de corazones. No teníamos nada que hacer respecto a nuestra idea original. No había por dónde agarrar al tipo, que además luego no cesó de llamarnos pardillos, gilipollas y maricones... con su dicción del carajo.

Me dije a mí mismo, 'Izquierdo es muy inteligente y me va a entender si de perdidos me tiro al río y le devuelvo las insolencias'. Lince él, (Izquierdo) me captó enseguida y empezamos el teatrillo a trío, como los sobrinos del pato Donald con el tío Gilito.

Entre muy largas frases disparatadas le llamé hasta culo, mal envejecido, ruina decadente, gamberro, maricona, y tal vez falto de cash últimamente. El hombre debió pensar que era la primera vez en su vida que un joven chiquilicuatre se le enfrentaba con tremenda insolencia. En un par de ocasiones se le escaparon carcajadas con lapo. - Pe raaaa – gritaba entonces yo - Un pañuelo para el patrón que se le escapan los pollos. Volvió a sonreír con disimulo. Supongo que él también era consciente de que mi insolencia no era sino la osadía adquirida del que sabe que ha perdido la partida con el primer gambito. Lo cierto es que se prestó a un quid pro quo muy divertido.

De vez en cuando paraba la 'conversación' porque le llamaban por teléfono...

- Discúlpenme, es que no paran de molestarme con el teléfono. - Ya, ya vemos. Qué paciencia tiene usted, caballero.

Despachó rápido al aparato con Kennedy, con el Papa, Kruschoff, Walt Disney (…), Mao y varios más. - Lo siento, no puedo hablar - le decía a cada uno - estoy reunido con dos de Madrid, llama otro día.

Ah, el teléfono no estaba enchufado a ningún sitio; ni siquiera tenía el cablecito que une el auricular con el aparato.

Seguimos la mucha insensatez, más adelante nos preguntó por méritos propios, por algo que justificase mínimamente nuestro mero estar con él. - Yo soy un pardillo llano como usted tan bien ha adivinado nada más echarme esos clisos encima. Izquierdo le dijo que él había conseguido ser portada en el Vogue con Mitzou, su tienda de ante y napa en Serrano. - Salir en Vogue con un asunto de moda es lo suyo. A ver si tiene cullons de sacar portada en Solidaritat Nacional con un vestido de swede... (Pa matarlo o comérselo, oye.)

Los temas iban saliendo más o menos hilados o cualquiera de los tres dábamos un giro inesperado para charlar de cualquier otra cosa.

- Me caen bien ustedes por la seguridad que tienen en sí mismos... 
- Y un cojón de seguridad; ni siquiera nos hemos acercado al objetivo, a pedirle algo suyo personal para el puñetero museo de puñeteros personajes.

O aparecía alguien nuevo en la comedieta de situaciones. Entró un secretario: 

- Señá Dalí, sigue en la puerta de la calle desde hace 2 días la estudiante esa de Bellas Artes de Frisco, que se vuelve ya a América sin haber conseguido conocerle ni tocarle, que es por lo que vino a España. Debería dejarla entrar y verla, pobereta - Que pase, que entre de rodillas peró.

Entra una yanki en penitencia, mirando al suelo. - Busté, el maricón, acérquese a ver si tiene orejas. Le descubro a la rubia la media melenita izquierda y le digo que de este lado tiene una oreja. - Mire el otro lado, mamarracho. - Aquí tiene otra O RE JA...

Nos dijo de ir al jardín para ponerle un jazmín en cada oreja y que así marchara sana y salva a su tierra.

En fila india fuimos siguiéndole un montón de gente: Pere el criado, Izquierdo, el secretario de Dalí, otro franchute, dos petimetres más, un servidor y la joven americana, ya incorporada, bípeda ya.

A un lado del jardín había un jazminero andaluz espléndido, frondoso, aromático, del que podríamos haber tomado algunas flores solo con alargar la mano, pero el tío dio mil vueltas de vacilón antes de llegar al arbusto. Pasamos en cola junto a una piscina de forma irregular, limpia, con todo el fondo lleno de blancos cantos rodados. En el borde había un tigre acechante disecado. - No tema joven – a mí – no le hará ningún mal mi tigre. - Ah. Vale, gracias.

Hace parar la comitiva. - ¡¡¡ Peraaaa !!! - ¿Señor? - ¿Cómo han pasado la noche los cien mil hijos de San luis? - Bien, señá Dalí, muy tranquilos toda la noche.

Nos explica que a nosotros nos parecerán piedras lo del fondo de la piscina, pero en verdad son los cien mil hijos de San Luis...

(Lansky, el pasto bien cuidado, pero los parterres de alrededor esraban cuajados de lechetreznas; a lo mejor él y la Gala eran duros de vientre y se hacían enemas con un gazpachuelo de euphorbia al 8 por mil. Para lo que los franceses decimos chier.)

Dimos tres o cuatro vueltas más por el jardín, volvimos a la casa, le colocó con mucha delicadeza un jazmín recién abierto en cada oreja a la muchacha, la persignó, le dio una bofetadita y le dijo que se fuera a estudiar a su casa. En su inglés, bastante fluido, tenía el mismo horrendo acento catalán.

Mira lo que te digo: a mí ya empezó a parecerme todo aquello muy tierno, muy bonito, de lo más normal; fíjate lo contagioso de la locura.


Volvimos al muñeco Michelín, a la hornacina y al 'diálogo'. Nos invitó a merendar. Pere/Pera trajo una bandeja con cava rosado, tres copas y una lata de guisantes abierta. Dalí nos pidió que juntáramos las dos manos, (como aquellas cursis jaboneras que luego harían furor), y nos vertió en ellas un viaje de guisantes. Nos las comimos hozando como dos cerdos y luego brindamos por el comienzo de una bonita amistad. Cuando vio que en vez de llevarnos las copas a la boca derramábamos el líquido rosa por las pecheras de nuestras chaquetas blancas, sin pestañear, nos miró asombrado. 'Con ese arrojo les irá bien con el punyetero maleït museo', musitó.


Ora nos contaba cómo se agrupan simétricamente los átomos de cloro y sodio en una estructura de sal o nos explicaba por qué se concentra mentalmente un derviche girando sobre sí mismo. A nosotros nos daba bastante igual si mentía o no. Nos limitábamos a escucharle o preguntarle, si acaso, otra pendejada cualquiera.

Con el champú rosado se le hizo el habla menos palatal, más busshh fushh... y aproveché para hacer un poquito de sangre: - ¿Y no se quedaría usted así de rarito y disparatado vital cuando de chaval intentó hacerse de noche su primera mani.polución improductiva?
Daba igual: valía ya decir cualquier disparate. Te repito en serio que al tío se le escapaba la risa; le molaba la extraña visita. Íbamos de punta en blanco aquella tarde de verano. Don Dalí llevaba un sayón en 'blanco matáo' bastante churri, la melena rala mal teñida y los bigotes pochos.

Al oscurecer nos dijo sin más que nos largásemos, tal cual, (lo que tú y yo habríamos dicho 'a la puta calle ya, coño')
- Tal vez si hacen grandes méritos podríamos encontrarnos otra vez, siempre y cuando traigan un marasvichossso presheeeente a la divinass Galaa...

- SÍ HOM-BRE sí, se va usted a rilar cuando vea lo que se nos ocurra traerle; y se nos ponga para entonces más gomina en el bigote de babor, que se le ha vencido ya tres veces durante la embajada . Adiós, condiós.

No dábamos crédito. Pere nos acompañó al portalón con su cara de póker. De esos circos debía haberse tragado un millar.


DALILANDIA II

Claro que volvimos, al final del verano.

Le llevamos un presente que le encantó, (hecho en una fábrica de antigüedades que tenía J.M. en Torrejón.) Un preciosísimo biombo chino lacado, negro, con árboles en relieve cuyos frutos eran ojos a los que pusimos en las pupilas las fotitos de todos los personajes que le telefonearon mientras la primera charleta: Mao, Walt Disney, el Papa, Kruschoff, Kennedy, etc. etc. más la suya y la de Gala. Un curre y una verdadera preciosidad del gusto más apropiado para el caso. Pensé escribir en un canto el palíndromo que definía a Gala: “Ávida de dádiva”. Dalí lo habría aceptado; él tragó encantado el anagrama que le colgaron en USA y que he mentado más arriba.

[Ojos de vidrio que habíamos comprado en Londres para las figuras del museo. En Londres, digo, por la tradición museística; los ópticos españoles tenían ojos derechos o izquierdos porque parece ser que en España ningún ciego de los dos ojos se los pone de cristal. Ya ves qué tonterida. J.M. y servidor hicimos una breve visita a Mme. Tussauds como periodistas para tomar nota de algo que no supimos hacer en los talleres de Madrid: cómo vestir a un maniquí, cómo articular el esqueleto. De paso compramos una maleta llena de ojos... no me veas el choteo en la aduana al declararlos, con su factura pro-forma.]

Sacamos el biombazo del enorme maletero del Rolls (esta vez Izquierdo se trajo a su propio 'Pera', impecable, de gorra y polainas, y no el blusón en dril marengo de pescatero que gastaba el infeliz lacayo de Púbol.)

Nos llevaron a un patio interior (o algo así, creo recordar) donde estaba sentada otra pila de gente en un banco/mesa redonda circundando una higuera centenaria con su ecosistema de hormigas. El chófer de Izquierdo quitó al biombo la cuerda y una manta de campo que nos prestó mi madre, la echó a un lado y apareció majestuoso el biombo chino. El personal soltó un 'ohhhhh' de admiración, Gala se lanzó por la manta, se la echó por la cabeza y se la ciñó con la cuerda. - Esto es maravilloso. Ahora sí que soy una Madonna. Que Pere eche ese trasto negro a la piscina.

Con evidente mala hostia Dalí besó y reverenció a su madonna y añadió sumiso. - Peraaaaaaaaaaaaaaa!!! mete el biombo en la piscina junto a los cien mil hijos...
- Los cien mil hijos de su puta madre … – saltó J.M., e indicó a nuestro 'Pere' que salvara la pieza aunque fuera fajándose con el otro.

Hubo un momento de tensión. Suddenly desaparecieron todos, tal vez por una orden del amo que se nos debió pasar. Dalí nos llevó a un despacho (normal, como este mío o el tuyo), nos dijo que nada de museo de cera; no le interesaba nada figurar en él.

A cambio nos propuso un negocio:
Crear Dalilandia en un barato terreno (entonces) de los Monegros, que tanto turista pasa(ba) por allí de camino a Madrid. Es esa idea que me robó Walt Disney, con quien me notarían enfadado la pasada vez al teléfono.

Lo vallamos todo alrededor, para la puerta de entrada yo cedo una inmensa fotografía mía. Por entre las piernas entrarán los visitantes. Yo gestiono con Coca Cola un puesto de venta de refrescos y frankfurts, ahí tengo mano. Ustedes lo pagan todo. Yo me llevo un ochenta y entre ustedes el 20 a repartir. Hay pelas a ganar, por eso.

Ya no había palatales ni pausas valorativas ni mariconismos.

- Entendido, ¿qué habrá en Dalilandia? ¿Qué podrán ver los visitantes? - preguntó J.M., siempre tan perspicaz.

- Poco. Cosas de mi ocurrencia: hincaríamos un rodrigón enorme del que se colgaría algo; si hay un árbol, o matorral, por ejemplo, ponemos un cartel : 'He aquí las ánimas del purgatorio, echen unas pesetas para su pronta subida a los cielos'. ¿Una piedra? yo hago un garabato y digo que es una clepsidra de semen o santa Teresa levitando. Una flecha en el suelo con chinorros: 'el camino al número áureo; un viejo piano, un reloj blando en resina. Es igual, unas cuantas naderías baratitas.

- Pero el personal se va a dar cuenta de la estafa y nos van a correr a gorrazos.
- No les creerían jamás a ustedes si la idea la intentaran por su cuenta con cualquier otro tipo de personaje y con su márketing. A mí sí me creerán y vendría prensa y televisiones mundiales. Ustedes siempre al 20 y lo demás para mí, que tengo muchos gastos...
-Hummm, habría que estudiarlo... (Pero qué pedazo de mamón, y el caso es que podría tener razón.)

- ¿Conocen ustedes a un buen lisiado?

J.M. - Si, en la puerta de mi casa en Serrano hay uno que está cortado por debajo del pubis y se mueve por la acera arrastrándose con dos tacos de goma en las manos. ¿Le parece que ese está 'bastante' lisiado, jefe? ¿Para qué lo queremos?
(Volvimos al choteo desesperado y encocorante. Otra vez a la pérdida total de respeto.)

- Será el guía con doble función: tardará mucho en enseñar lo poco que habrá, y si alguien da gorrazos como insinúa aquí el gilipollas (por mí), que le arreen al tullido que no podrá escapar...

- Mire usted, maestro, va a tener que pensarlo más. La idea es buena pero le falta un repasito, o dos.

Nos levantamos y nos fuimos hacia la puerta; ya conocíamos el camino muy bien. Aún allí, desde una escalerita estrecha, con arcos, nos contó la tomadura de pelo y el pifostio que le montó a unos USA que vinieron años atrás para una campaña de promoción de plumas Parker o no sé cual. Gracioso y hábil, pero ya muy aburrido. Si nos constaba de antemano que era un tipo egocéntrico, narcisista, megalómano, dadaísta, etc., tras aquellos días pudimos comprobar que además era insufrible y vergonzante.

Nos fuimos, que nos fuimos que no fuimos. Enfadados y también descojonados.  En el Rolls pensamos que algún día podríamos contar todo esto a los nietos. Nunca lo he hecho (hasta ahora) más que verbalmente entre amigos en un par o tres de ocasiones durante los más 40 años transcurridos. Es tan absurdo y tan increíble todo... Al salir hubiera querido escribir por fuera en el paredón, “Es peligroso asomarse al interior”.

Vamos, que todo aquello con S.D. me resultó irrisorio, hasta que, como hiciera más veces en mi vida, me dije 'ya no más de esta mierda'.

Sigo amigo de Izquierdo pero también lo del museo me cansó. Ciao. Además de muy trabajador he sido algo caprichoso en mi vida – (amén de amorosamente inmaduro.)

Luego, años después y aún en vida del genio, me dijo un inglés mandamás de Christie,s que la historia interesaba y podría respaldarme si la sacaba a la luz de algún modo. No; gracias. No quiero ná. ¿Notoriedad a estas alturas? Nein. En otras muy gordas y célebres me he metido (aunque jamás me he codeado con un personaje tan universal), y he sabido desaparecer si veía un fotógrafo o la posibilidad de aparecer en los medios; de modo que todavía puedo pasear por Serrano o Lavapiés del bracete con Emma y Lans sin que nadie me mire ni nos molesten por ser célebres... Eso sí que es de celebrar.

No me gustaría que esta contarriña transcendiera más allá de nuestros blogs. Sólo este es su lugar y únicamente aquí lo narro sin tasa. Os cuento todo lo que quiero en este espacio por mi propio gusto y por leer vuestros comentarios. Decir lo que se quiere es otro privilegio de la edad.


32 comentarios:

C.C. dijo...

Cualquiera pensará que mientes o, por lo menos, exajeras. Yo, que tan bien te conozco, sé que cada palabra es pura verdad.

Este episodio no te lo había oído contar. Mejor así pues me tuviste captiva desde la primera hasta la última palabra.

Interesante también ese don tan tuyo de saber pintar lo escabroso con humor.

Bisou

C.C. dijo...

¿Será exageras ?

Ātman dijo...

En dos palabras: im - presionante. Creo que tienes mucha razón con lo que dices sobre la celebridad, pero es que tu relato entre el Rolls y el tuteo con Dalí te coloca irremisiblemente en la esfera de las deidades. Te veo quitando el post si tu deseo de no proliferación no se cumpliera, pues me parece que es documentalmente muy interesante todo lo que cuentas y no sería raro que se desmadrara el asunto.

Vanbrugh dijo...

Fantástica historia. En ningún caso dudaría de tí, pero es que además todo lo que cuentas me resulta tristemente creíble. Vaya un personaje lamentable, vaya fantasma. Siento decir que, en mi opinión, su pintura no era muy superior al resto de su fachada. Solo era una modalidad de impostura epatante para la que tenía un poco más de disposición natural, y más horas de ensayo. Pero en la misma línea que el resto.

No me extrañaría que te consiguieras algún menéame que de repente te trajera diez o doce mil visitantes al blog en un par de días, pero tampoco me parece muy probable. El tipo no suscita ya atenciones mayoritarias. En cualquier caso, me imagino que te dará igual, ¿no?

Miroslav Panciutti dijo...

Increíble relato (aunque, desde luego, lo creo). De haberlo yo vivido, no habría sido capaz de reprimir mis ganas de contarlo (mucho más fácilmente me callaría el polevte con la Johansson). Pienso que tuvo que ser una experiencia fantástica para vosotros (y encima doble) en la que, además, os comportastéis magníficamente. Mientras te leía me iba imaginando las escenas: saldría de este post un divertidísimo corto (o no tan corto) cinematográfico.

Dalí a mí tampoco me ha resultado nunca simpático. Al margen de sus teatrales excentricidades, tengo la impresión de que no era precisamente de buena catadura moral. En cuanto su valor artístico no me atrevería a descalificarlo del todo. Pienso que dominaba muy bien el oficio y algunos de sus cuadros me gustan. Lamentablemente, intuyo que desde muy joven optó por supeditar su talento a esa estúpida pose de genio que le llevó a producir fuegos de artificio más que arte. Una estrategia, como dices, encaminada básicamente al enriquecimiento (ávida dollars).

En todo caso, habría que preguntarse qué había bajo ese personaje tan exageradamente construido. Quizá, intuyo, no fuera más que un pobre infeliz. Supongo que habrá alguna biografía que indague más allá de esa aparatosa apariencia pública pero, la verdad, el tipo no me parece lo suficientemente atractivo para profundizar sobre él.

En fin, excelente post.

Antonio de Castro Cortizas dijo...

Estas anecdotas son impagables, y es un privilegio poder disfrutar de ellas.
Al final (o ya al principio) pusisteis en su sitio al pobre imbecil, pero es sorprendente la paciencia que tuvisteis. Al leer el post me vino a la cabeza la pelicula de Polanski "Qé?", y tambien pense en lo interesante que hubiera sido que le hicierais una entrevista en Graceland a Elvis Presley, que con todas sus probables excentricidades debia de ser un tipo mas decente que ese enrgumeno de Dali.
Un saludo.

Grillo dijo...

Gracias por los comentarios.

Antonio, yo casi me atrevería a decir que fue él quien tuvo más paciencia, tal vez porque se estaba divirtiendo también. Nosotros fuimos de 'matáos' y una vez allí en vez de paciencia buscábamos más leña que echar a un fuego ya de por sí incendiario.

Contarlo es un gustazo, aunque de verdad acabamos hartos y decepcionados.

Tal vez si le hubiéramos pillado con 15 o 20 años menos no habría sido así, porque el hombre no tenía un pelo de tonto.

Lansky dijo...

La historia sólo es increible si no se conoce a Dalí...y a Grillo, pero como no es el caso mío tengo que decir, simplemente, que lo cuentas muy bien.

Dali era un empalagoso ilustrador/pintor con gran 'man' -odio su pintura en genreal, con leves excepciones- y nada más (buen escenógrafo también), pero un más que apreciable y encomiable escritor que su disfraz de payaso surrealista no enmascaraba del todo. Por eso es pena que él no contara su versión de su encuentro con aquel jovencito ese sí increible que eras tú, y, más increible aún, testifico que sigues siéndolo.

Mi respuesta es tardía porque como en todo el orbe es sabido no me 'conecto' (cuidadín con sacar el ´termino conectarse de contexto) en fin de semana.

Enhorabuena, prodigioso Grillazo de jade

Lansky dijo...

Algo que se me olvidó:

Comparto tu fobia por el famoseo (sobre todo el propio, ¡líbrenos aunque sea el dios de Vanb.), se me olvidó que lo que más me gustó es cuando dices, -1ªentrega, allá por el medio tirando patrás-:

"Mira lo que te digo: a mí ya empezó a parecerme todo aquello muy tierno, muy bonito, de lo más normal; fíjate lo contagioso de la locura."

Eso es precioso y compasivo, pero D. era un hijo de puta, no lo olvidemos

Grillo dijo...

Pues es cierto, Lansky. Una vez metido en aquella paranoia empiezas a contagiarte y eres capaz de soltar las mismas locuras o hacer mamarrachadas, como echarnos el cava rosado por encima de las chaquetas, etc.

Fíjate que días después nos preguntábamos si una vez que nos marchamos no pediría Dalí al criado que rescatara de la piscina el precioso biombo que le llevamos; o si acaso el tal Pere no llegara a hacerlo...
La primera intención de Gala fue pedir un martillo para destrozarlo, pero alguien no lo consintió.

Barbie J. dijo...

Se han oído mis risotadas desde el jardín...Gracias Grillo, por este buen rato. ¿Y qué habrá sido del retrato de "Carmencita"...?. Menudo pájaro.

Grillo dijo...

Barbie J. ¿Qué retrato de 'Carmencita'?

B.J dijo...

La nieta del General, Carmen Martínez-Bordiú

B.J dijo...

Entre las muchas virtudes que le adornaban estaba también la de eximio franquista. Renegó abiertamente de sus amistades juveniles (Lorca y compañía), y se pasó al otro bando, sin más. Se la pelaba todo. Carmencita, la nietísima, ahora anda de pendón por las teles y revistas del corazón. (De darme algo de lástima alguno de estos personajes, en todo caso sería ella).

Grillo dijo...

Ahora caigo. He tenido que buscar en Google para saber que Dalí hizo un retrato a la 'nietísima'; a caballo, por cierto.

Barbie J., yo no sé nada de la biografía de Dalí, sólo le visité en un par de tardes.

(No sabía tampoco que me leías ni de tu blog - si lo tuenes.)

Lansky dijo...

¿El blog de Barbie? Lo tiene y es una maravilla, Grillo, de hecho tú te quedarías a vivir en él...yo soy su libélulo.

El retrato, de muy jovencita, es horroroso, como todo lo de Dalí a partir de los 40, con un fondo del Escorial y de la Rendición de Breda en la tripa del caballo...boutades del que no es suficientemente buen pintor.

Grillo dijo...

Libélulo,

No soy capaz de encontrar el blog de Barbie y ya estoy intrigado y deseoso de hacerlo.
Tal vez podías pasarme el link o los datos por email.
Gracias y buen finde.

Emma dijo...

Grillo, perdona la tardanza pero como te he dicho he estado en babia estos días.
Me he reído tanto que he tenido que irme al baño, no a mear, sino a reírme más.
Si yo hubiera estado allí me hubiera encantado insultarle también, pedazo de maricón, culamen,chupaperas y todoterreno atrófico e incapaz del orgasmo, son cosas que se me ocurren ahora, a bote pronto.
Creo que Dalí era, por supuesto, un hombre inteligente que sabía que la vida no vale un carajo y se dedicó a desperdiciarla como se merece.
Me ha gustado su retrato, no me ha despertado antipatía, todo lo contrario.
Tú sabes contarlo todo tan bien!
Gracias, Grillo

Emma dijo...

Por cierto, los Monegros, después de tantos proyectos sobre el terreno, sigue intacto con sus matojos zarandeados por el viento, ni casinos, ni Dalilandias, ni parques temáticos.
Me da por pensar que debajo de sus desmontes se esconde entera una ciudad extraterrestre.

Lansky dijo...

Joder, Grillo, en mis enlaces, en el margen derecho de mi blog, pincha y entras.

Lansky dijo...

Los Monegros, Emma, la belleza hoy por hoy sólo sobrevive indemne cuando no se nota o se disfraza de fealdad

Grillo dijo...

Mea brumas, Emma.

A ver:
espero que te salga bien la nueva oferta de trabajo. Que te paguen bien y viajes. Ya nos contarías.

Si relatara mis secretos dejarían de serlo; ya vuelco aquí algunas intimidades (otros lo hacen tb. estupendamente) y a veces la sutileza es más el fin con que abrasar que el medio en sí mismo. Y viceversa.

Me gusta llegar a conclusiones obvias pero algo tramposas. Y, naturalmente me inflan y agradezco vuestros comentarios favorables, (también los otros.)

¿Por qué no cuentas tú las intimidades tuyas con esa cadencia tan propia?. Cuéntanos algo tuyo en bragas cuando estés en Portugal.

Yo me iré unos días en agosto a casa de un hermano en Manilva. Una casa encantadora en un paraje idílico junto a un riachuelo y una pradera preciosa. Por lo demás, mosquitos, arañas, perros, cagajones, gallinas, cacareos, y venga de coger papas, pimientos, melones en sacos, etc. Uno no tiene ya corporeidad para esos gañaneos. Por lo demás, feliz vacilando con el heramno y otra hermana. Un cashondeo de antiguo.

Creo que voy a empezar una serie de 'slides of life': minirrelatos (¿doble erre, Van?)de cosas sin transcendencia pero con el breve valor de haberlas vivido por acá y por allá. Testimonios.

No seas chunga ni vaga, escribe más.

Lans, ya tengo el blog de Barbie, genial; me lo embeberé este finde. Qué interesante criatura ¿no?

Lansky también muestra el cuchillo en ocasiones, con según qué temas, aunque luego no acaba de punzar porque es más caballero de lo que nos hace creer. Es un niño gamberro muy leído. Ufff ! la cantidad de cosas que sabe. Yo espero que nos cuente bien qué es eso del bolsón de Higgs y qué llevaba ahí dentro.

Os mando a tod@s con el hisopo un esturreado de besos y abrazos.

Emma dijo...

La Buchaca de Higgs, jijiji

Grillo, espero tus minirelatos (doble erre, Van?)impacientemente.

Voy a dar un giro a mi vida, no me conformaré con dar una vueltita en el sillón de ruedas de la oficina. Y es verdad que nunca he estado en Braga en bragas. He de probarlo.

Que te lo pases muy bien en Agosto.Ese pueblo de Manilva, nunca habia oido hablar de él. Parece que mola.

Besos

Grillo dijo...

Emma,

Digo Manilva porque pertenece a ese pueblo. Lo de mi hermano está en el mero campo, y queda a poca distancia de Chotogrande - que detesto.

Suelo llevarme lectura porque no llega Internet, malamente tiene cubertería el móvil, la tele se ve con caspa, la radio papelea y se va la luz a menudo.
Eso sí: el aire es tan limpio y puro que de vez en cuando voy al gallinero para intoxicarme olinendo un poco con puta caca fresca de gallina, (lo peor que queda en mierdas.)

Llevo yendo allí 10 años y a los perros gilipollas aún les parezco sospechoso y me gruñen y me enseñan los colmillos.

Emma dijo...

jajajajajajaja, Grillo, no puedo!

Pase lo que pase, vuelve, no dejes que la caca de gallina se te suba a la cabeza!!!

Barbie J. dijo...

Llego tarde, como de costumbre. Gracias por los elogios,con el blog lo que hago (ahora me voy dando cuenta) es sublimar mis propios "gañaneos", y así hacerlos más llevaderos. Leo que recoges "sacos" de melones...Ayer por la noche un jabalí se zapateó mi melonar: una docena de plantitas que ya estaban llenas de flor. Pero eso no lo pongo en el blog, porque sería una larga letanía de penas gañanas. Bs.

Grillo dijo...

Me pregunto, Barbie, qué entenderás tú por llegar TARDE... A las 10:24 no he amanecido yo todavía, ave nocturna que me he vuelto con los años y la vaguería.

Me he zampado todo tu blog 'La rama de oro'. Delicioso, variado, fácil de leer de tu mano, con esas fotografías tan precisas y explicaciones magistrales. Qué gustazo, qué cacho bióloga - pienso.

Personalmente echo en falta dos de mis árboles preferidos: la mimosa y la jacaranda. Tal vez no se den por tu clima. A mí me evocan al colegio y a mi infancia.

Para no parecer pelota total soltaré dos cosas que no entiendo: Tu avatar, que parece el logo de Volks Wagen y, (como curiosísimo lector) que hablas siempre en plural y no sabe uno si aludes a una pareja, a tu hijo, un alumno o un bonobo, (con perdón.)

Por dios, qué cantidad de maticas, plantas, florecillas, bichitos y pequeñeces en las que reparamos porque precisamente tú nos las sirves tan rematadamente bien.
¿Cómo podrán llamarse realmente los cohombros? De muchachos le dábamos una patadida a la mata y aquellos pepinillos devolvían un estornudo de pepitas...

Barbie J. dijo...

Hola Grillo, aún estoy llegando ahora a comer, mira qué horas. El avatar es el de Wordpress (un horror de feo, pero los de Wolksvagen no nos pagan nada por la publicidad encubierta). Y uso el plural, es cierto, porque intento des-personalizar el blog todo lo que puedo..Cuando lo empecé (el pasado otoño) la idea era compartir lo que había ido aprendiendo en la finca, y también -lo que te contaba ahí atrás- para sublimar las trabajeras del campo.Pero sin salir yo mucho, sólo un poco poquísimo... De ahí el plural, porque casi siempre estoy sola dándole a la azada, o todo lo más con mi pareja ( y copropietaria, otra chica, que trabaja mucho para mantenernos a las dos y poder sacarme a mí algún día de la calle...). Pero bueno, para desfogar de cuando en cuando ya he encontrado blogs fantásticos, como éste tuyo que me hace reir tanto, o el de Lansky y la alegre compañía (la de la barra de la derecha, donde te encontré). Y nada, que me voy a comer o caigo aquí muerta, Gracias por tus GENEROSÍSIMOS comentarios! P.D. Yo sólo soy la Barbie Jardinera, la Barbie Bióloga es otra (creo que Ana Obregón)

Grillo dijo...

Qué fina, irónica y acerada eres, campesina. Y culta de paso.

Voy a cerrar este post que ha tomado otro rumbo. Dudo saber hacerlo y colocar otro sin la ayuda de mi copiloto/hijo que está también campeando con la novia por el sur. Sin él no sé incluir fotos, ni dibujos ni ná. Riéte con mis posts, gracias, pero no dudes que afueraparte de eso estoy pal.arrastre. Ya no tengo ni siquiera un ver.

No te compares ni me mientes a la Obregón, pq me da el parraque. Con la ayuda de Berlanga padre rodé un spot para el lanzamiento de 'La sonrisa vertical' y era tan estúpidamente estúpida que no sabía ni hablar, ni sentarse ni parar de hacer ojitos. Nos fuimos los dos y dejamos al siguiente Berlanga que siguiera con la bióloga de los cojones.

Lansky dijo...

"el aire es tan limpio y puro que de vez en cuando voy al gallinero para intoxicarme olinendo un poco con puta caca fresca de gallina, (lo peor que queda en mierdas.)
Llevo yendo allí 10 años y a los perros gilipollas aún les parezco sospechoso y me gruñen y me enseñan los colmillos."

A esos dos párrafos les doy medalla de oro del certamen de descripciones rurales, facción poesía de la de verdad.

Y me alegra tu romance con Barbie, la chica lo vale, pero...¡yo al ví primero!

Buen verano y pase lo que pase, nunca nunca, nunca te fumes la gallinaza (mierda de gallina), sólo huélela (Si me vuelves a llamar 'caballero' te rompo la spiernas, yo no apunto tan bien mis patadas como don Ernesto Borgnine,el más alvaje del grupo ídem)

MTeresa dijo...

Está muy interesante
y divertido, supongo que lo
pasarías bien con el excéntrico Dalí, un artista por demás,
me ha gustado leer tus anécdotas,
tienes un blog muy ameno,
un saludo

Cuentera personal dijo...

Muy buenas anécdotas, propias de ese patético ser, y el marco del cutre palacio de Púbol es perfecto. Todo en ese sitio rezuma impostura.
Me parece fantástico que las hayas publicado.
Saludos