viernes, 26 de octubre de 2012

FUEGO REAL

El pasado 2 de julio veía un tanto distraído en La 1 de TVE un documental sobre la mafia en EEUU durante los años veinte; el gánster judío Luciano Lansky, y otros más controlaban los muelles de N.Y.; ningún buque militar ni de otra clase zarpaba sin su permiso/corruptela. El FBI chanchulleaba con ellos. La guerra mundial, Sicilia, los aliados... etc. Observando en el documental las costas sicilianas y los gráficos con flechas envolventes de los ataques aliados y los nazis me dio un subidón de adrenalina, porque de repente caí en la cuenta de que yo había estado allí viviendo una operación exactamente igual. Fui literalmente bombardeado, y no era una ensoñación. Os lo cuento:

Rodábamos 'Patton' a las órdenes de Franklin Schaffner con una ingente cantidad de medios y equipo técnico: primera, segunda y hasta una tercera unidad. (De F. Schaffner y los encarguitos que me hacía ya he contado algo anteriormente.)

En un momento dado se reciben en las oficinas españolas de Twenty Century Fox un memorándum y una serie de llamadas muy urgentes pidiendo que desde Madrid se envíe un reducido equipo a Sicilia para rodar unas breves tomas en B.N. que casasen bien con otras imágenes de archivo que ya tenían para el montaje de su otra peli en rodaje 'Tora, Tora, Tora'. Fuego de mar a tierra. Saben que la Marina americana está haciendo prácticas en la zona, disparando contra un acantilado acotado como zona militar. Es muy valioso conseguirlo.

Piensan en el director de fotografía Cecilio Paniagua y el 'Nino' como toda ayuda. El nino era yo, creo haberos contado: los americanos querían llamarme niño (cariñosamente) y decían nino por no saber o no saber pronunciar la eñe.

Paniagua, sin ser un director de fotografía extraordinario, era todo un veterano muy respetado y querido. Flacucho él, ulceroso de estómago y en general algo delicado de salud. Un rostro cetrino, pelo cano, bajo la piel de los pómulos se le adivinaba la calavera.

Era tan profesional que no se negó, (tampoco pudo imaginar la ratonera donde nos mandaban), aunque sí protestó porque no le dieran al menos un verdadero ayudante de cámara para cargar y descargar los rollos de los chásis. Me tenía en estima pero sabía que en mi vida había visto por dentro una Arriflex de 35 mm. - ni de 16 ni de 8 ni de nada. Bueno, un Cine Nick verde cuando niño.

Nos mandaron aprisa y corriendo en avión a Italia – supongo que al aeropuerto de Sicilia, todo sucedió como un torrente – y ya en la isla nos recogió una tanqueta/vehículo muy bajo de techo (algo parecido a la maqueta de la foto). De eso sí me acuerdo perfectamente. Aquél cacharro iba pegando botes por el campo agreste y seco. Una calorina insoportable, sudor, falta de oxígeno y mareo. Paniagua solía tomar de vez en cuando unos polvillos para el estómago disueltos en un poco de agua, (me parece recordar que se llamaban Hectonona.) Se hartó de polvos y le dije que debíamos ahorrar el agua porque solo llevábamos varios litros para la jornada completa.
 
  • Grillo, dí que paren, que me encuentro muy mal, creo que voy a vomitar o morirme.
  • Ya, Cecilio, yo también estoy jodido ¿pero a quién le digo que pare? ¿no viste al entrar que estamos encerrados en este cubículo oscuro y blindado?

Le di aire con las manos, le mojé la frente con un pañuelo humedecido, le dije que aguantara y le animé un poco. - Esta tierra es pequeña, debemos estar ya cerca de donde coño nos lleven. Allí te haré de ayudante, de enfermero, de hijo y de lo que tú me pidas. Es sólo un día, unas tomas, y al oscurecer estaremos de regreso.

  • Eso si salimos vivos, Grillo. Di a mi familia que los amo y que he tenido un comportamiento de lo más estóico.
    Traté de distraerle con una conversación fútil. Le regañé cariñosamente por los cigarrillos Mencey que fumaba.
  • Cecilio, es que eres muy tuyo hasta para el tabaco. Ya se estudian los códigos de colores para cada producto y esas cajetillas están llamadas a desaparecer con esos tonos negros de miedo y fosforito...
  • Cállate, hijo, por Dios...

Nada más salir del vehículo aparece un chorbo que nos mete deprisa en un búnker y a poco nos regaña por no haber llegado antes. En el puñetero búnker olía a cerrado y a meados. Paniagua monta y carga la cámara, sudando, con las comisuras de los labios llenas de Hectonona reseca. De lejos vemos unos reflectores haciendo señales desde una serie de buques de guerra (¿a quién?, a nosotros no, claro, eran señales convenidas para el chorbo de la tanqueta encima del acantilado.) No sé si me explico bien en el espacio. Acto seguido empezamos a recibir unos pepinazos tremendos. La montaña temblando y venga de caer tierra, polvo y cascotes por delante de nuestro escondrijo.

  • Grillo, nos están disparando...
  • Ya, pero no vienen a por nosotros, hombre. Tendrán arriba unas marcas o algo.
  • Nos pueden dar. No hay derecho ¿qué malo hemos hecho tú y yo a los de la Twenty para habernos elegido para esto? Como trabajo es sencillo pero los hay más fuertes y aguerridos que nosotros...
  • Eso también es verdad... - Y grité “ ¡¡ No tiréis, no tiréis, que habemos criaturas y nos podéis dar !!!
  • Por favor, Grillo, no es momento de chistes...

La situación era angustiosa. Cuando hace poco vi eso de Iwoyima de Eastwood pensé que era una mierda de cartón piedra en comparación con las fatiguitas que pasamos los dos con el aquél imbécil que nos acompañó sin decir ni pío.

Como es obvio terminamos el rodaje (fue muy breve aunque nos pareció eterno) y regresamos a Madrid con una tomas muy finas de foco, perfectamente encuadradas y hasta con ligerísimos movimientos a pulso dignos de un magnífico operador.

Como es lógico, Cecilio Paniagua elevó su más alta protesta los los jefazos. Le pagaron espléndidamente y le dieron un mes de vacaciones bien merecidas; porque ya os digo que el hombre estaba chunguito. No aceptó el dinero ni las vacaciones.
Tanto en el trabajo como en su vida personal y familiar el tío le echaba un par. Ni yo ni nadie le habíamos oído nunca antes soltar un solo ay.

Cuento esto tan breve y sencillo en su digna memoria. In loving memory.

14 comentarios:

Barbie Jardinera dijo...

Imposile volver a ver Patton de la misma manera: me dará claustrofia; ahora es una buena anécdota, pero con "fuego real" la angustia tuvo que ser también muy muy real, Grillo... Eso sí, fuisteis dos profesionales. ¡Y dos machotes!.

C.C. dijo...

Vaya "baptême du feu" que te hicieron aguantar. Lo siento, Grillo, me hiciste reír tanto que no sentí ninguna compasión por ti.
Esta anécdota haría palidecer de envidia a los Monty Python.

Que raro que no pueda encontrar más que una sola entrada relacionada con Cecilio Paniagua en Google. Un señor que trabajó en más de 100 películas.

Grillo dijo...

C.C. Tienen que haber más entradas sobre C. Paniagua en Google. Tal vez asociando la búsqueda a otras palabras más, como operador de cine, director de fotografía, Almería, etc.

Aquello fue un verdadero bautismo de fuego. Ahora tiene su 'gracia' contarlo pero las pasamos canutas en un 'visto y no visto'.

Tengo pensadas otras historietas más de este tipo, no necesariamente relaccionadas con cine o rodajes. Emma me recomendó llamarlas 'Bocados de realidad' en vez de 'slides of life' como yo pretendía.

Un besote,

Lansky dijo...

Genial y tan absurda e inverosimil toda la historia que no puede por menos que ser verdad. Grillo, chato, eres...yo qué sé, como Buster Keaton recibiendo pepinazos y pisándose la toga.

Por cierto, has mezclado dos gánster, Luciano (precisamente siciliano y Lansky, de pila Meyer, que sí era judío

Grillo dijo...

Señor hombre,
Con el nick que te has puesto no me atrevo a discutir contigo si aquél gangster era judío, Meyer, ruso, o Luciano de mote y de apellido Lansky.

Lo que te garantizo es que la anécdota es real, ridícula y asustante.

Lansky dijo...

Charles "Lucky" Luciano, nacido como Salvatore Lucania (24 de noviembre de 1897 en Lercara Friddi (Sicilia) – 26 de enero de 1962 en Nápoles) fue el organizador de la Mafia estadounidense. Se le considera el padre del crimen organizado tal como se conoce hoy en día

Meyer Lansky (Grodno, Imperio ruso —actual Bielorrusia—; 4 de julio de 1902 – Miami Beach, Florida, Estados Unidos; 15 de enero de 1983) fue un mafioso estadounidense. Junto a Charles “Lucky” Luciano fue uno de los principales referentes del crimen organizado judeo-norteamericano durante el siglo XX. Creador de la mayor parte del sistema financiero de lavado de dinero de la Mafia

Lansky dijo...

Grillo, alias Obsidiano, pudo morir en un rodaje en Sicilia

Antonio de Castro Cortizas dijo...

Grillo, ¿cuándo pusiste esta entrada? No la veo en los blogs que tiene enlazados Lansky.
Mañana en el trabajo copio, pego y leo.

Antonio de Castro Cortizas dijo...

Otra gran anecdota, impagable.
No podia imaginar que para rodar unos planos "de archivo" en una gran produccion como esa mandaran a jugarse la vida a dos miembros del equipo. Veo que Paniagua tiene una larguisima filmografia desde la decada de los treinta, aunque en "Patton" figura (en imdb) como cameraman de la segunda unidad. Quiza por eso no fueron a rodar entre las bombas el propio Schaffner y su director de fotografia.
Se suele decir que el cine historico de antes era de carton piedra, cuando muchas de aquellas peliculas, al margen de su calidad, tenian una ficisidad de la que carecen las de ahora: no se puede comparar "Gladiator", que parece hecha toda con tecnologia digital, con "La caida del impreio romano", rodada en grandes decorados y en escenarios naturales.

Emma dijo...

Gracias Grillo. Gracias a tu escritura tus "bocados de realidad" no se perderán como lágrimas en la lluvia. Después de esto tengo muchas ganas de ver la peli de Patton.Espero que sea posible encotrarla en algún videoclub selecto.

Grillo dijo...

De nada Emma.
Si encuentras Patton en algún videoclub verás que técnicamente se hizo muy bien y sin reparar en gastos ni medios. En aquél entonces no se estilaban trucos digitales.

No me veas qué lío de tanques americanos y alemanes llevados de un lado de España a otro por carreteras cubiertas de arena y con vehículos de cabecera echando el tráfico rodado a las cunetas; aviones, soldados del Ejérito y extras a porrillo.

Como decorados naturales p.ej. el cuartel de Conde Duque en Madrid, el Arzobispado de Almería (como cuartel general Nazi... El obispo ponía el cazo y le parecía estupendo.) Todo se compraba, no había límites. Recuerdo que huieron muchos heridos y enfermos. Los médicos y ATS de rodaje intervinieron en muchos casos.

Emma dijo...

Los heridos y enfermos eran también comprados?
El cuartel de Conde Duque, me encanta! Ganas tengo de encontrar la peli, gracias Grillo!

Emma dijo...

Por cierto, tengo nuevo cuentito en el blog, por si te apetece leerlo.

Antonio de Castro Cortizas dijo...

Grillo, te he dedicado un cuento en mi blog. Lo digo por si te apetece leerlo, porque esta semana voy a poner ya uno nuevo.
Saludos.