miércoles, 13 de febrero de 2013

EN EL DENTISTA



Pensé que podía tener una muela picada, (y ya me extrañaba bastante), pero solo se me había caído un pequeño empaste masticando algo tan inocente como patatas fritas de bolsa; debió hacer palanca cualquier pico de papafrita y se desprendió una parte de esa obturación dental, de modo que me producía dolor con la bebida fría o al masticar algo semiduro. Siempre he tenido muy alto el umbral de dolor y como en esos días tenía mucho trabajo decidí esperar lo máximo posible antes de ir al dentista.

Quiero dejar claro que siempre he sido muy cuidadoso en toda la limpieza corporal, pero especialmente maniático con dos higienes muy concretas. Una, la boca; porque ahí, con la masticación y la insalivación, comienza nuestro proceso digestivo, (aparte de que me parece antiestético ir por ahí con los piños mal cuidados.) Y dos, los pieses y el calzado. En eso también soy puñetero, porque sobre los pies recae todo el peso de nuestro cuerpo con el andar bípedo durante toda una vida. Tantas cremas o untos como jamás he gastado para la cara ni las manos, (en las axilas piedra de alumbre), me las doy en los pies con las mejores marcas del mercado. Con un baño tibio de sales pédicas se siente un magnífico bienestar; mucho relax. A las novias que se han dejado o me lo han pedido les he hecho la pedicura con mucho gusto. Un pié femenino bonito y bien cuidado pone mucho. Será que soy petómano o podofílico o como se diga eso.

En casa tampoco sabemos lo que es padecer ese virus de herpes labial que llaman 'calentura'. Por otro lado todos tuvimos una dentadura de libro hasta edades bien avanzadas.
En una ocasión la madre de una queriente me preguntó si mis blancos y bien alineados dientes eran naturales. No te jode, la tía...

Los amigotes me dieron algunos remedios caseros 'tradicionales' para mi dolorida muela - del tipo de eso tan disparatado como poner una llave gorda bajo la almohada para deshacerse de un orzuelo, (otra infección bacteriana de etiología a menudo relacionada con la falta de aseo.)

Me dice uno - Tienes que ponerte ahí ajo (Allium Satium), que es un antiséptico muy efectivo. Mastiqué a conciencia un ajo crudo... - Y el otro de más allá - Qué bobada, lo que hay que aplicarse en estos casos es anís. - ¿Bolitas de anís, como Susanita la del ratón chiquitín o semillas de (Pimpinella anisum)? - Qué va, tienes que darte buenos y frecuentes enjuagues con anís líquido. Me merqué una botella del conocido anís del Mono y agarré una papalina tremenda, iba zombi. No me atreví a colocarme tampoco un pegote de hachís, (Cannabis sativa), que también me ensalzaron como paliativo... No; porque el par de veces que fumé de joven me descoloqué muchísimo, me dio hambre y sed y creí que me iban a ar las 7 cosas. Uno era del la cultura del whisky.

- Parece mentira que hayas estudiado Medicina y hagas caso de ciertastonterías.., pero te digo yo que lo que alivia temporalmente es el clavo, (Eugenia caryophyllata). 
[A ver si se cree Lansky que los demás no tenemos Wiskipedia para los nombres botánicos.] 

- Me gusta mucho el clavo. Abrí el armario de mis camisas y quité uno de los clavos (la especia) que suelo tener pinchados en una naranja, (Citrus aurantium). Esa bola aromática presta su suave fragancia a todo el armario. Hala: a masticar una puntilla de clavo que venía a hincarse en el hueco causándome más daño.
- Señor Grillo, - me dijo el de la gasolinera - lo mejor, mejor, mejor, mejor es ponerse unas gotitas de gasolina súper, (CH3CH2)4Pb). Mano de santo, oiga - decía el gachó.

No me dejó huir, el tío. Recogió con un cacho estopa (Gossypium a gogó) las últimas gotas que chorrean de la manguera y me llevé a la boca aquél asco hasta que me alejé unos metros.

Finalmente mi boca era un estercolero doliente. Telefoneé de noche a casa de mi odontóloga y amiga de toda la vida: – Mañana mismo, aunque sea temprano, me presento en la consulta y me atiendes el primero sin cita previa de 15 o 20 días como de costumbre.

Mi querida y excelente doctora M. Acebo es otra de las mujeres que me ha costado un dineral, pero esta no me ha hecho daño... porque siempre le pido anestesia casi hasta el borde del desmayo. No es que me dé miedo (un poquito sí), sino que me enerva estar tumbado en ese potro de tortura con un babero de idiota; me desagrada ver el instrumental en la bandeja a medio metro de mis ojos, y me retumba horrible el chirrido de las brocas taladrándome el diente o el hueso si es necesario para endodoncias o implantes. Y ese pestazo caliente a cuerno quemado...

M.A. suele preguntarme por la familia y por mis cosas. Si trato de responder me manda callar - Así no puedo trabajar. Calla ya, enjuágate con un poco de H2O, abre más la boca y baja mucho la lengua. Estoy tan nervioso y tembloroso que espachurro el vasito de plástico y me pongo perdido. Otro babero.

¿Vosotros sabéis bajar la lengua ni mucho ni poco? Yo no; lo intento y no doy con el truco, hago mil visajes, no lo consigo y me siento muy estúpido.

- Y no me seas cochinona, muchacha, no huelas una muela cuando me la extraes. Eso debe apestar y me haces sentir mal. Date la vuelta y la hueles a mis espaldas en esa esquina donde tienes el lavabo, el espejo y la serie de miniradiografías de mi dentadura completa.

- Dice mi hermano el ingeniero de minas y doctor en geología que hacerse una limpieza dental periódica es muy malo porque quitas a la dentina y al esmalte esa fantástica protección natural que es el sarro. 
- Pues le dices a tu hermano dos cositas de mi parte: Que es un guarro... y que tiene buena parte de razón, (ahora que nadie nos escucha.) 

- Si me haces daño grito y lloro muy fuerte. (Una vez ya lo hice.) 
- No por dios, Grillo, que tengo en la sala de espera dos niños con sus dos mamás y van a salir los cuatro espantados. 
- Pues eso. 

Insisto: la boca debe estar siempre como una patena.

M.A. tiene dos enfermeras ayudantes muy profesionales y feúchas, con unas varices que le cuelgan patas abajo como lianas (Mikamia glometara) de tanto estar de pie. No me temen ni se inmutan porque saben que la jefa y yo somos amigos y porque están las dos muy de acuerdo conmigo en que hay que descolgar ¡YA! de la sala de espera una foto de Franco dedicada al padre de la doctora, y otra del rey 'con afectuoso cariño... que le llena de orgullo y shadisfazión'... Amos anda.

Vengo a esta consulta, muy alejada de mi casa, porque somos amigotes desde cuando ella estaba en la facultad de Estomatología y yo en la contigua de Medicina. Afueraparte de eso, si voy a un notario, arquitecto o fontanero y le veo fotos dedicadas por semejantes fantoches me doy media vuelta y me voy. No quiero trato profesional con quien ha trabajado para esos personajes ni me fiaría de alguien tan chorra como para exhibir en primer plano esas fotos dedicadas, presidiendo otras docenas de diplomas que se apañan doctores de toda clase. ¿Por qué ese afán por colgar enmarcados diplomas, licenciaturas, conferencias, titulaciones, masters y seminarios a los que asistieron un único finde? A nivel letreros prefiero esos simpáticos de “Prohibido escupir”, “Reservado para caballeros mutilados”, “Prohibido blasfemar sin motivo”, “No se fía” o “ Bote, gracias”.

[Aquí tengo que dar un giro algo pillado por los pelos a propósito de fotografías de prohombres porque no sé en qué otro post podría colar de matute este otro sucedido.
Tuve una novieta trés bien, cariñosa y monina, (digamos que se llamaba Antía porque era jalega.) La chica salió muy salida de un internado para huérfanas de militares. Resulta que su padrino de pila fue Millán Astray, compañero de guerras de su difunto padre. En la mesita de noche y en un velador junto al sofá del salón tenía una foto dedicada por aquél bárbaro falto de un ojo, de un brazo y media gamba, (como esas cigalas que te sirven en los restaurantes, oiga camarero, a este bicho le faltan piezas. Ya, es que vienen vivas de la lonja y se pelean entre ellas en la banasta...; bueno pues tráigame una de las que hayan ganado en la lucha.)
Iba diciendo que al hacer la picardía le pedía a mi novieta jalega – Antía, chica, vuelca la foto del padrino, que me está mirando y me arrugo. La visión del padrino no es precisamente un estímulo sexual. Si te parece pones ya también en el picú el himno 'Ardor guerrero'.]

Normalmente nos traemos un contencioso dialéctico. Ahora he vuelto a la dentista. Yo mantengo que si cuando nacen las muelas del juicio se dice y se supone que el sujeto ya es o empieza a ser juicioso; por ese mismo razonamiento 'científico' pero inverso creo que al perderlas de mayor el individuo empieza a flaquear en lo juicioso, en lo razonable, a chalarse un poco o mucho. Lo cual que me parece un ciclo vital bastante redondo - Ni hablar, eso no es así, cómo te gusta enredar y epatar, grillito. Ahí tienes a montones de adultos o viejos sin esas muelas y son juiciosos, mantienen la cabeza perfectamente organizada. - Eso son excepciones; también hay mujeres con uno o dos pezones supernumerarios o caballeros con seis dedos en cada pie...

- Anda ya, pesado, cómo te gusta un lío y una discusión. Hemos terminado; no comas en las próximas tres horas y enjuágate luego con esto - (me alarga un tubito de muestra con un gel bioadhesivo que sabe a yogur de Fairy.)

Es tanta la anestesia que le obligo a ponerme en cada sesión, que llevo previamente escrita una notita para dar al primer taxista que paro en saliendo de la consulta:
Por favor lléveme a ….... Vengo muy anestesiado del dentista, no me siento la cara ni los labios y no puedo hablar. Si quiere, ríase después de haberme llevado a casa.”

Aún así me mira un poco desconcertado por el espejo retrovisor, (el que suele tener un rosario alrededor o el banderín del Atleti). Le noto la risita disimulada y fácilmente podría dejar que se me descuelgue un cuajarón (...) en el asiento como a modo de venganza. Pero no me importa; yo en su lugar estaría descojonado sin disimulo.

Estoy seguro casi al 100 que también lo pasáis mal ustedes vosotras cuando vais al dentista.
Y os pasaría también lo que a mí si tuviérais que frungir con una dama estando M. Astray de cuerpo presente. ¿ O no? 
¿Os mentiría yo con el cariño que os tengo?, antes al contrario, os sacaría bajo palio un buen rato los días de guardar previo haber alfombrado de claveles la Gran Vía.


18 comentarios:

Emma dijo...

Grillo, genial como siempre. Me he reído con lo de las cigalas en la banasta.Pero, claro, el instinto de lucha lo llevan en las pinzas y supongo que no se resisten a sacarse los ojos aunque las lleven al cocedero.

Yo temo a las dentistas (mujeres) porque siempre (creo) me han hecho un daño innecesario. Pero tu post me recuerda que ya es hora de ir al dentista para una limpieza.

Por otro lado : Qué de novietas has tenido!

Me gustan los pies, sobre todo cuando están morenos, tanto de hombre como de mujer. No sé por qué pero me gusta mirarlos ( si son proporcionados y están limpios) Yo tampoco soy podofílica pero debe haber una explicación a ese goce de los sentidos que compartimos con muchos otros humanos.

Antonio de Castro Cortizas dijo...

Un gran post, Grillo. Y qué tío el de la gasolinera.
¿Millán Astray estuvo casado con Celia Gámez?
En muchas habitaciones de las casonas rurales gallegas hay colgados grandes crucifijos sobre las cabeceras de las camas. Y ahora que recuerdo, mis abuelos paternos tenían en la suya una reproducción del Cristo de Dalí. Tuvieron nueve hijos, aunque no todos exactamente normales.
(Me permito hacerte una pregunta cinéfila: ¿has trabajado alguna vez con Pedro Olea? Acabo de ver el episodio que dirigió para la serie de televisión “La huella del crimen” y es una película redonda y bastante impresionante, con un guión perfecto escrito al parecer por el propio Olea, que debe de ser un tipo que conoce muy bien su oficio. La última secuencia tiene una tensión y una dureza poco habituales en el cine español, y desde luego totalmente insólitas en una película concebida para ser emitida por televisión.)

Barbie Jardinera dijo...

A ver, a ver si cuando termine de reirme ordeno las ideas...
Lo de la naranja con clavo, ¡sí!. ¡Olor riquísimo!. Pero la naranja se pone chimichurri pronto, hay que cambiarla. Y lo del sarro, otra gran verdad: con los árboles es lo mismo; JAMÁs hay que quitarles la goma que gotea de las heridas, pero la mayoría de los libros siguen recomendándolo (hasta que "ví la luz", es decir, hasta que me lo explicaron bien, yo era la primera obsesa posesa con la limpieza...).
A las niñas chinas, a TODAS, hasta anteayer (mediados del XX), les rompían el empeine a los cinco años para que el pie no les creciera. Por simple estétic a(¿o para que les costara trabajo salir de casa, callejear?), las niñas tenían que soportar un dolor indescriptible. Después se les vendaban los pies hasta que la niña terminaba de crecer. Lo he leído hace poco, en un libro de esos de divulgación que venden el el VIPS (sí, lo confieso). El caso extremo de podo-filia. Desde entonces no consigo apreciar de la misma manera las camelias ni la pintura, ni la finísima porcelana china... Tengo que digerirlo. ¿Cómo una civilización tan refinada puede hacer semejantes barbaridades?. Deo gratias, ya no se sigue haciendo.
A mí me dan grimilla los dedos de los pies, son la cosa más fea que parió madre.

Vanbrugh dijo...

Como más daño me ha hecho un dentista es apoyando la mano con la que hurga sobre mi labio inferior, apoyado a su vez sobre los dientes. También es molesto que te hable cuando tú no puedes contestar más que con gañidos. Si no pasan ninguna de estas dos cosas, yo he llegado a quedarme casi dormido mientras me andaba haciendo agujerillos con el torno.

(Pero nunca me pondría en manos de uno que tuviera colgada una foto de Franco, qué miedo.)

Lansky dijo...

Estás hecho todo un wikinaturista, auqnue el nombre específico, el segundo siempre se escribe en minúscula, y en buena cursiva como bien haces. me gusta que la única mujer que te ha costado dinero pero no te ha hecho daño sea tu dentista. mo dentista tiene un retrato muy mongol de Lenín

Grillo dijo...

Emma, guapa:
pues sí, he tenido bastantes 'novietas', ligues agradables, pasajeros y correspondidos por ambas partes; los que pudo haber tenido cualquier culo inquieto que empezara a los 17 años y llega a invertir el guarismo a 71; y eso después de mucho trajinar y viajar por distintos países. Pero amores de verdad, esposas y novias formales no han llegado ni a 5 – que es una cifra bastante moderada ¿no crees? O sea, que aunque pueda parecerlo ni presumo ni exagero. Y seguramente olvidaré algunos más todavía. ¡ Psss !


Hombre, Antonio, cualquier profesional de la cinematografía sabe del gran Pedro Olea, estupendo guionista, pródigo en documentales y muchas pelis estupendas para cines y televisión, con algunos altibajos. Pero yo jamás he trabajado con él ni lo he conocido en persona. Actualmente debe estar mayorcito, pero los directores con raza trabajan hasta muy mayores.

En RTVE ya se atreven a veces con materiales duros, no creas. He oído hablar de la serie 'La huella del crimen' y parece que va de asesinatos españoles bastante cruentos. No he visto ningún capítulo, pero si tú me dices que están bien buscaré por ahí para ver los que estén disponibles. Gracias.

Me quedo 'estumefacto' con tu pregunta de Millán Astray y Celia Gámez...
Su ahijada me contó que se casó con una que le dijo a posteriori que no pensaba consumar el matrimonio porque quería permanecer virgen para siempre. ¿Cómo lo ves?

Se conoce que al legionariazo no le dieron de pleno en el mango y andando el tiempo se casó con otra, una Gasset, me parece. Y no sé más ni me interesó esa parcela de su vida, ni las otras - a no ser porque también las biografías de los mulos de cuerpo y de alma tienen su puntillo de curiosidad.

Grillo dijo...

Huy................. Vanbrugh, es verdad: lo molesto de que se apoyen en tu labio y te aprisonen los dientes que hay debajo. O que te hagan sujetar tú mismo el aspirador de agua, que ya no tienes tacto ni para dejarlo fijo en el carrillo.
Ya sabes que adorno un poco lo que escribo, pero siempre es verdad. UNA (sola) vez le dí al taxista mi dirección escrita porque no podía articular palabra de tanta anestesia. El hombre se portó y me fue contando cosas divertidas de dentistas todo el trayecto.

Barbie, debe hacer ya lo menos 15 o 20 días que no paso por la China, pero supongo que ese martirio de envolver los piés a las niñas tiene que estar prohibido, penado. Y que me parece vomitiva esa especie de pezuña que les dejan. En parte tienes razón, un pie feo es de lo peor. Pero fíjate cuánto fetichismo mundial hay por los pies. Un conocido mío dirigió un cortometraje de 20 minutos en el que solo se veía (y escuchaba) en P.P. un tío descalzando los pies de una mujer, quitarle las medias y sobar, manosear y chupar los dedos uno por uno. Unos dijeron ¡ qué chorrada ! y otros/as mojaron la butaca.

Lans, tampoco el retrato de Lenin pega en una consulta. Nada: paredes blancas y cuadritos relajantes como muchos de los tuyos.

En las pelis de romanos o las románticas de siglos muy posteriores vemos a las parejitas besarse tiernamente... Yo simpre pienso ¡ Véte a saber que bocaza y qué pestilencia debían tener aquella gente !
M. Monroe contaba que era horrible besar a Y. Montand o a C. Gable porque les apestaba el pozo. Agggg.

Lansky dijo...

¿Te parece relajante el perro enterrado de Goya?

Grillo dijo...

No fastidies jefe. Ese pobre perro produce angustia, desolación, miseria, soledad, etc.
Para dar miedo en a consulta del dentista estaría pintiparado 'El Grito' de Münch, que además de cara de horror se está llevando las manos a los carrillos como si le hubieran arrancado las muelas con un cincel y una machota.

Emma, si vas a limpieza de boca pregunta a tu dentista a cómo te vendría saliento un 'curetaje'. Es lo que hacía mi hermano cada 4 o 5 años. Se trata de una limpieza muy profunda, dividida en cuatro sesiones separadas por una semana, en las que tratan de evitar la periodontitis (vulgar piorrea) causada por la invasión de sarro en la encía que llega a afectar a la raiz. Es un tratamiento lento, caro y no necesariamente doloroso.

Pero, vamos, yo te he visto la boca y la dentadura muy bien.

Emma dijo...

Uy, eso de "curetaje" suena a "currelaje".
Nusé, la verdad es que yo no tuve una caries hasta pasados los 32 o así, y todo lo achaco al estrés que sufrí por las bélgicas. Me da miedo ir al dentista porque cada vez que voy me desgracian y me da la sensación de que sólo quieren sacarme la pasta.
Lo del sarro yo creo que hasta cierto punto es saludable, pero como no me gusta iré a limpiarmelo. Hasta hace nada lo de limpiarse la boca tenía que ser una excentridad!

Grillo dijo...

TODOS los dentistas tienen como principal objetivo sacar la pasta al 'cliente' y forrarse.

La mía tiene un cierto perdón, porque se redime voluntariamente atendiendo gratis en otra consulta a niños y padres sin poder económico.

Grillo

Miroslav Panciutti dijo...

Todavía me estoy riendo. Yo creo que tus posts no deberían acabar, ni siquiera tener títulos. Todo el blog debería ser un continuo de tu narración disparatada y entretenidísima, pasando de una cosa a otra, con la gracia y el ingenio que derrochas.

A mí también me toca dentista en unos días, pero en principio es revisión (y limpieza) de rutina. El mío es un chaval jovencito pero muy bueno.

Grillo dijo...

Gracias Miroslavio.
Encantado de que te rías. Ya no voy a insistir más en que lo curioso es que todo lo que cuento es cierto.
A ver si cuelgo algo dispatatadísimo e inventado. Lo dudo, es decir: os daríais cuenta de que eso sería mentira.

Aviso a navegantes: el próximo post que ya tengo a medio hacer es también real.
E insisto en que no soy especialista en meterme en charcos, sino que me suceden esas cosas. Ocurren, y todos vosotros tenéis seguramente muchas cosas disparatadas que contar.

Emma dijo...

Pues no tenemos cosas disparatadas que contar Grillo. Al menos yo no que que me tengo que exprimir el magín para sacar los argumentos de mis retorcidas y góticas historias.

Pero a cada uno lo que es de cada uno.

Barbie Jardinera dijo...

Tu dentista es, entonces, una bella persona que intenta echar una mano a otros. Vale. !Pues quita tú mismo el retrato del General, por Dios!. O píntale un parche, un colmillo negro, los morros de rojo carmín...
Otra cosa. Hay algo que compartís Grillo/Emma, me parece, en la forma de narrar: la actitud, más de espectador perplejo que de protagonista, incluso cuando sí lo sois.

Grillo dijo...

Ahhhh, Barbie, me doy cuenta (ahora) de que quizás esta forma de narrar sea como dices: espectador perplejo más que protagonista , incluso cuando lo soy.

No puedo hablar por Emma aunque personalmente nos entendemos bastante bien.

En mi caso tal vez se deba a que llevo en el subconsciente las imágenes de los caricatusitas (humoristas?) que más me gustaban cuando andaba por otros paises. Admiraba a Chaval, Siné, Sempé. al mismo Topor o a Chumy Chúmez: testigos de lo que veían que lo interiorizaban como propio; o al revés: vividores en primera persona de situaciones cómicas o dramáticas que expresaban como un espectador distante. Creo que la cosa queda entre cínica y piadosa. No sé, nosé, nosé...

Gracias; porque en cualquier caso lo tomo como un cumplido muy sutil y muy bien observado.
Creo que incluso cuando pretendo colgar otro tipo de cosas acaba reapareciendo la misma forma de narrar. Eso sí que debería hacer todo lo posible por evitarlo ¿no?

Barbie J dijo...

!No!!No cambies nada!!Esa es la marca de la casa!. Bsitos.

Antonio de Castro Cortizas dijo...

Hablando de dentistas, el otro día volví a ver "La tienda de los horrores", y esta secuencia me hizo recordar lo que habías escrito:
http://www.youtube.com/watch?v=v_VU1q7czkE