viernes, 14 de marzo de 2014

La habitación de los abrigos

Málaga, verano 2006


Dedico esta (larga) historia a quienes han vivido el amor, su lamentable desengaño y la jubilosa recaída.

Obvio: Sabemos que frases como “cuando me acuerdo de ella se me acelera el corazón” o “pensando en estos sinvergüenzas me dan náuseas” usamos figuras retóricas. El corazón y el estómago son órganos que no tienen la menor capacidad intelectiva. Es la mente la que interactiva esos otros órganos y puede acelerar los latidos del músculo corazón o hacer que sintamos el estómago revuelto.
A cambio, cualquier circunstancia ocurrida en el cerebro puede repercutir en el resto de nuestra estructura no solo orgánica, sino incluso temperamental. Puede alterar el carácter del individuo y su comportamiento en algunas ocasiones.

------ ----- -----


Hace ya casi treinta años ( o por ahí..., que luego a Miros no le cuadran mis cuentas), una conocida me pidió que la acompañara a ver a su joven amiga Silvia que se autoingresó directamente en urgencias de un gran hospital el día anterior. Al parecer en plena calle notó un ligero temblor en un brazo seguido de un fortísimo dolor de cabeza y un agudo pitido en los oídos, que achacó a un cambio brusco de tensión arterial. Temió que podría tratarse de un ictus cerebral. Sabía que en esos casos el tiempo es primordial y el episodio puede no dejar secuelas si se actúa con rapidez. Chica intuitiva, lista.

[Ya he dicho a Miros y os repito a todos que las fechas no me parecen un dato interesante. Ni avergonzado ni contento os contaré que una vez tuve que ir al Registro Civil de Pradillo por un documento. Me preguntaron si estaba casado y por la fecha del casamiento... Desde allí telefoneé a mi mujer para preguntárselo. No os imagináis el escándalo en la fila: - Imbécil!, chulo! vete a la mierda! cabronazo ! vergüenza tendría que darte! Etc. ¿Es para tanto?]

Fuimos de inmediato a verla. Mi conocida sabía que el neuorocirujano Jefe de Servicio era cuñado mío y podría explicarnos algo al respecto. Dijo que le habían hecho escáneres y otras pruebas pertinentes; que había padecido un accidente cerebrovascular, isquémico, transitorio, y que tras un par de días en observación podría volver a su casa prácticamente sin temor a que el episodio repitiera si evitaba factores de riesgo y estrés.

Añadió que era una opinión personal porque él no era neurólogo, aunque no obstante se aventuró a explicarnos que esos ictus generalmente sobrevienen a más mujeres que a hombres, (¿¿?), pero que en su vida profesional nunca había sabido que le sucediera a una chica tan joven, No sé si trató de decirnos que hay criaturas cuya idiosincrasia las hace más propensas a esos trastornos, tal vez 'debido a' o 'precisamente por' su peculiar inteligencia, por la mayor capacidad de respuesta neuroplástica de sus cerebros. (¿?¿?) Quedé interesado e intrigado; tal vez porque, además, me pareció una chica jovencísima, lista y atractiva.

A los pocos días Silvia estaba ya en su casa familiar, perfectamente bien, haciendo algo de reposo durante varias semanas por prescripción facultativa. Su amiga y yo la visitábamos muchas tardes, charlando de esto, de lo otro y de lo de más allá.
La encontré pletórica y hermosa. Me gustó mucho. Tanto, que seguí viéndome con ella durante varios meses, ya totalmente restablecida y haciendo vida normal; todo lo 'normal' que puede ser una persona joven después de salvar la vida por cuestión de minutos y en vista de eso decide seguir viviéndola a su peculiar antojo, sin demasiados convencionalismos. Como toda secuela le había quedado una muy ligera sordera, nada importante, sin acúfenos. Si acaso, muy de tarde en tarde se desconcertaba durante unos instantes.

El caso es que Silvia y yo vivimos juntos durante tres años largos, (no tres largos años.) La gente, nuestras amistades y familias, decían que hacíamos una pareja muy simpática, que se nos veía contentos y bien acoplados a pesar de la diferencia de edad. Luego supe que tenía 24 años y yo era 22 mayor que ella. Doy por hecho que comentarían lo 'típico' sobre el futuro que podría tener un emparejamiento con edades tan diferentes. Su madre era casi de mi misma edad y a veces venía encantada con nosotros al cine o a pasear. Padre no teníamos.

Además de la atracción física congeniábamos también en muchos otros sentidos, en gustos artísticos, literarios, poéticos, cinematográficos, políticos, sociales, etc. Aún estando tan de acuerdo en tantas cosas la relación no llegó a ser monótona ni plana porque también podíamos estar en abierto descuerdo algunas veces sin dejar que las divergencias llegaran a la categoría de bronca. En última instancia echábamos mano del humor como tabla de salvación y de acercamiento tranquilo.

Algunos decían que la unión era tal que más parecíamos unos buenos amigos compartiendo piso y cama antes que una pareja con proyecto matrimonial en mente.
Me partía de risa con muchas de sus extrañas ocurrencias, me sorprendía a veces su enfoque humorístico. Al mismo tiempo me enternecían sus delicados detalles. A menudo antes de dormir solía decirme en voz bajita – Me duermo muy tranquila junto a ti porque es tu voz lo último que escucho en el día.... Eso me parecía el mejor halago nunca escuchado en boca de una mujer.
A mi me parecía que dormir con ella era como dormir con una diosa secreta, pero no era plan de decírselo, no era cosa de hacer un certamen de piropos a dúo cuando el sueño ya nos empezaba a anegar.

En tardes de primavera y verano nos encantaba pasear por los alrededores del Palacio Real; nos asomábamos a la barandilla que da al Campo del Moro o los jardines de Sabatini y así podíamos pasar largo rato mirando el firmamento estrellado en silencio. - El atardecer – decía - es la hora mágica del día, no solo por una cuestión técnica de luz, sino porque esta media oscuridad, este twilight nos desrealiza y nos transmite sensaciones muy emocionantes. Es como si bebiéramos del río del silencio.

¿Beber del río del silencio? ¿Desrealizarnos? En más de una ocasión pensé que podría tener un tornillo algo flojo, una pequeña y espléndida locura, o tal vez un enjuiciamiento diferente de la vida y de sus avatares. Creo que eso fue lo que trató de advertirme mi cuñado cuando nos dijo que el accidente isquémico ocurría a gente algo peculiar. (¿?)

'Mi' rubia Silvia, era distinta a las demás chicas de su edad en muchos aspectos. No se maquillaba en absoluto, se lavaba la melena rubia con jabón verde 'Lagarto'; cuidaba mucho las uñas pero jamás se las pintaba, solo las abrillantaba con un cepillo de gamuza. No tenía sujetadores, no le hacían falta. Vestía con total sencillez, como lo del tópico 'sencilla a la par que elegante'. Tampoco llevaba nunca reloj.

 Silvia estudió periodismo e Historia del Arte. Trabajó de traductora editorial en un principio. Se fue de aquel trabajo por una razón formal: por el cobro por matriz y sin IVA. O cambiaba a menudo por capricho. Allá no le gustaba el mirar del jefe durante los pocos meses que trabajó codo a codo en él en un cuartucho del Instituto Cervantes redactando temas en aquellas carpetas/folders de papel marrón tan poco estético; - En este otro sitio hacen un café vomitivo; - Aquellos eran roñosos con el material de papelería; - Apesta la línea de Metro que tengo que tomar para ir hasta este otro curro; etc. No duró ni dos horas en la agencia EFE: - Mientras esperaba en el bar/comedor la llegada del que sería mi jefe me miraban todos frotándose las manos porque les parecía guapetona, joven y una presa fácil. Me largué de allí al instante.”

Silvia gustaba mucho a hombres y mujeres. - Fulanita me propuso el otro día que nos acostáramos. Es obvio que me gustan los hombres, creo que no soy bisexual, pero no sería la primera vez que he considerado cómo podría ser el sexo entre chicas, ¿tal vez más demorado, menos invasivo? ¿nos reconoceremos mejor en nuestro género identitario? Probablemente las chicas lésbicas gocen de un modo distinto porque entre mujeres conocemos a ciegas nuestra anatomía exterior y el funcionamiento de nuestra cabeza, el interior. Algo de curiosa belleza tiene Fulanita en el rostro, pero cuando me mira se diría que me observa, casi me acecha, y temo que a ella por el momento no le valga la propuesta como sexo, sino que necesita la concreción de esa propuesta sin mayor dilación ni preliminares - Te voy a hacer la tijera en cuanto nos acostemos – me dijo un día. Es brusca, carece de tacto, es indelicada. No te lo sabría explicar. Por otro lado tú me bastas, es una delicia incluso no hacer ni decir nada contigo. A veces tienes algo de Casanova, y no sería de extrañar que tu modo de conquistar, aunque galante, se te vuelva en contra y lamentes algunos engagements cuando llegues a una edad 'avanzada'.

De verdad me sorprendía muchas veces por aquella 'sabiduría' natural, a pesar de su juventud. Una delicia para mi, que tampoco he sido precisamente muy contenido a nivel amatorio. Digamos que me templó bastante, “soy tu remolina y ventisquera”, como a veces firmaba cuando me enviaba alguna carta o una notita. Supongo que se me entiende que además de colado por ella la consideraba mucho más inteligente que yo; así de sencillo.

- ¿Sabes?, creo que el paroxismo del orgasmo es un éxtasis, es como un salirse de sí mismo si nos atenemos a su significado griego. Éxtasis místicos como el de Teresa de Jesús, o sexuales, en los que por unos instantes la pareja sucumbe en un estado de plenitud máxima, y a pesar del arrobo yo creo notar una lucidez intensísima y al mismo tiempo una pérdida del ego, una pequeña muerte. (Recuerdo y cito sus palabras más o menos. En realidad no era redicha.)

Belleza y muerte. Se diría que a su edad hubiera comprendido la hondura y el alcance del sexo y su cercanía con la muerte. - “Toda perversión juega con la muerte”, decía Baudrillard, pero aquí no hay perversión ni posestructuralismo que valga.

PERO...

Un fin de año fuimos invitados a una fiesta estupenda en una magnífica casa en Velázquez. Más de cuatrocientos metros cuadrados en una sola planta, media docena de dormitorios; varios salones corridos con sus chimeneas llameantes; galerías interiores con buenas pinturas y cómodos tresillos, sillones o butacas (cada una con su escabel), rodapiés altos rematados en una graciosa moldura, suelo de tarima flotante con madera encerada haciendo dibujos en espiga excepto los ribetes interiores, etc. (Si continúo con estas descripciones de interiorismo podría acabar colaborando con 'Casa y Jardín' en vez de narrar historias de amores peculiares, de los que dejan huella.)

Servicio exquisito, comida excelente, (Silvia comía muy poco, solo se nutría), y la bebida abundante, (tampoco era bebedora habitual.)
La mayoría de invitados eran gente encantadora. Creo recordar que allá estaba el revoltoso Antonio Senillosa con su capa y su copa; y mucha más gente divertida, creativa, 'moderna'. Algunos 'fachas' de corbata 'pepera' y pelillo engominado en la nuca. Disfrutamos charlando con unos y otros y entrando por acá y por allá. Silvia, ya digo, sin ser un bellezón, traía de calle a los hombres, los prendaba sin proponérselo, sin coquetear porque sí.

Aunque entonces (y siempre) he sido noctívago y bastante marchoso, en aquella ocasión me sentí cansado a eso de las dos o las tres de la madrugada. Puede que algo pasado de copas. Busque a 'mi Silvia' por el laberinto de rincones entre aquella reunión. Pregunté a varios, la llamé por su nombre y no la encontré por ninguna parte. De modo es que opté por marcharme solo en el convencimiento de que ya regresaría ella a casa cuando quisiera. No hubiera sido la primera vez que uno de los dos se largaba de algún evento sin comunicarlo al otro, que permanecería hasta cuando hubiera querido.

Cerca del recibidor habían habilitado una habitación para abrigos y gabanes colgados en percheros o apilados en un diván y por el mismo suelo. En la penumbra revolví hasta encontrar mi abrigo por entre la parva de franelas, cachemiras y visones, y allí encontré también a 'mi Silvia' en silencioso fornicio con un tipo.
Me largué de puntillas.... Con la sorpresa sólo se me ocurrió andar sigiloso imitando a la pantera rosa. Es cierto, a veces se hace un ridículo mediano para solapar otro más grueso. Además, estoy seguro de que ni me oyó entrar.

No puedo decir que me pareciera una escena agradable pero se comprenderá que en una situación así tampoco iba uno a dar la nota, ya fuera recriminando al empujador : – Buen hombre, está usted con mi pareja...; ni tampoco apremiarle a ella: – Silvia ¿te falta mucho para 'llegar'? Estoy muy cansado y quiero irme a casa con el coche.

La del alba sería cuando Silvia regresó al piso con los zapatos en la mano, se acurrucó en silencio en la cama junto a mi, (que me hacía el dormido.)
Me levanté a media mañana, me preparé el desayuno, entró ella en la cocina y sin el menor rodeo me dijo que tenía que contarme algo. - Lo sé. Os vi.
- ¿Y? - Pues no sé, no supe reaccionar entonces ni sé qué pensar ni qué hacer exactamente ahora; porque en el fondo puedo entender la circunstancia.
- ¿Estas celoso?- - Pues no del todo, pero noto una sensación que debe ser bastante parecida a los celos. - Sí que estás celoso, y esos celos me parecen ofensivos para ti mismo y humillantes para mi. - No lo estoy ¿me has visto demostrar celos alguna vez durante el tiempo que llevamos juntos? - ¿Me has visto tú a mi darte motivos para estarlo?
  • Te voy a contar lo que ocurrió exactamente anoche...
  • No es necesario, ya hablaremos. Has sido imprudente.

No quería que intentara convencerme de que aquél desliz pudiese ser más un aprendizaje de libertad antes que un peligro. Pienso que más que un deseo fue una fantasía instantánea.
Siguieron unos cuantos días 'sin acritud' y sin sacar el tema por aquello de mantener las formas civilizadamente. Cautela y reflexión.

Una semana después a la salida de un cine se explayó: – Me pareció un tipo educado, agradable y galante. Me sacó a bailar. Tenía buen ritmo. Luego silencio durante el sexo en la habitación de los abrigos; pero al llevarme a casa antes del amanecer me dijo una sarta de estupideces que me sacaron de quicio. Me pareció un hombre con el desamparo intuitivo que debieron padecer los apóstoles tras la muerte de Jesús, y sin embargo se pavoneaba como un hombre de mundo... ¿me contaba cómo es la vida solo porque me tuvo debajo una fracción de tiempo, solo por una suerte de abandono carnal? Un satiriásico con dos copas de más; un hombre que jamás podría interesarme ni gustarme; uno que ni siquiera supo explicarme su sentimiento. Tú vales mil veces más. (¡Pchiss!, eso apenas me sirvió de pequeño alivio, una pequeña vanidad masculina: 'yo valgo más que él', 'me prefiere a mi'.)
En serio, no es la ropa que nos ponemos un día lo que nos define, sino como elegimos vestirnos normalmente. Y Silvia jamás había coqueteado con ningún tipo durante aquellos años conmigo.

Romper definitivamente me pareció injusto y hasta un poco cínico porque yo podría haber hecho la misma picardía fácilmente con cualquier otra voluntaria y con otro poquito de azar y de alcohol. Pero consentirlo sin más no entraba en mi progresista mollera ni me garantizaría que en adelante mantuviéramos la misma sana relación una vez quebrantado el 'amor' de manera tan absurda.
  • ¿Y si te repite el ictus y te afecta a los bajos?
  • Eso es sí que es un golpe bajo, nada propio de ti. Lamento lo ocurrido y te recuerdo que jamás te he vigilado ni se me ha ocurrido pensar que quizás me hubieras sido infiel por ahí con tu cháchara y tus bromitas galantes....

Dejamos estar el asunto aparcado porque nunca se sabe... , pero con la certeza de que por algún lado tendrá que salir una solución de un modo u otro. - A lo mejor has encontrado un novio con más interés por casarse del que te he demostrado yo – le dije una tarde mientras paseábamos cogidos del brazo. - No tengo especial interés en pescar marido. No tengo ese sueño en la piel. (¿Un sueño en la piel? Qué cosas dice a veces esta chica.)

Lo que más me molestó fue que a continuación ella me echó en cara que no había sabido encajar ni manejar bien la tontería de aquella noche en la habitación de los abrigos...

  • Me gustaría saber cómo habrías reaccionado tú si me hubieras descubierto de ese modo a mi con una chica.

- Vale. Entiendo y comprendo que no vas a poder rebobinar la moviola y borrar esa escena como si no hubiera existido. Saldrán tus celos en cualquier ocasión. Jamás entenderás lo ocurrido. Lamentablemente debo volver a casa de mis padres. Te quiero, adiós.

Nos separamos. Vamos, que se fue.

Seguimos viéndonos ocasionalmente, enrollándonos aún con veterano cariño e incluso con renovada pasión, con otro ardor, tal vez con cierto eco de satisfacción, con un puntillo de solventar un despecho enquistado. Era un 'hacer el amor' con su punto de enfado. Turbia cosa. Humana y morbosa pero algo insana.

Acabamos del modo como tocan los músicos verbeneros de los pueblos: 'cada uno por su lado'. Nos separamos definitivamente.

Más adelante supe por terceras personas que Silvia se casó con un muchacho joven y cristianísimo. Alguien inimaginable, que no le pegaba nada, por lo que me dijeron.

Ambos nos recordábamos con cariño aunque los dos rehicimos nuestras respectivas vidas sentimentales. Nos echamos en falta durante algunos años, cada vez con menos consistencia.

Tiempo después recibí una felicitación navideña en la que me vino a decir lo mismo que yo habría podido escribirle. “Estoy bien. Adoro a mi familia y te voy olvidando, aunque creo que un amor así deja huella para toda una vida. Tu remolina y ventisquera. S.”
Le respondí – Yo también estoy bien; me he casado por amor y tengo un chiquillo espléndido. Cada noche me cuesta menos trabajo olvidarte del todo...

No hace mucho la amiga común de la que hablé al principio me comunicó que Silvia falleció hacía unos días en un accidente de tráfico, dijo que tal vez se aturdió por un instante al volante. Si juego a aprendiz de brujo-médico diría que tuvo un fallo multiorgánico relacionado con su episodio cerebral.

Qué historia herida tan simple, tan necia y dulce. ¿Se podría llamar a aquella relación un amor que se estropeó una noche de fin de año en una habitación de guardarropía? ¿Un fantástico amor desrealizado?

Bien divorciado y con otro par de parejas a la espalda aún la recuerdo de un modo muy especial.




"Durante muchos años el recuerdo de su aventura le dejó descontento y desequilibrado. El amor y el dolor habían atravesado su vida. Privado ahora de aquellos elementos se encontraba con la sensación de alguien a quien le han amputado una parte importante de su cuerpo. Aquel vacío, sin embargo, acabó por calmarse. Renació en él el gusto por la vida y por el amor”. 'Senilita'. Aron Hector Shmitz, AKA Italo Svevo. 

27 comentarios:

Anónimo dijo...

Visto algún post suyo anterior y ahora este, me pregunto, más que le pregunto, ¿el pudor para usted no existe, ¿verdad? Lástima, porque supongo que se dará cuenta de estas historias no le pertenecen "sólo" a usted.

Y luego dicen de la desfachatez de los facebook y otros medios entre los jovencillos.

J.H.

Grillo dijo...

Gracias J.H. (Soy guasón y se me ocurre pensar si por casualidad no fuera usted el J.H.S. de los sermones.)

Las anécdotas que cuento son siempre y necesariamente asuntos míos, por eso los cuelgo. Son mis asuntos lo que mejor conozco.
En este caso, concretamente, no he podido ser más honesto, respetuoso y firme admirador de la chica en cuestión.

De mi honestidad ya ve que no se puede dudar, aunque a veces sea un poco cruda.
En cuanto a recato, timidez, modestia, y las demás acepciones de PUDOR creo que yerra. Podría recomendarle que se busque otro adjetivo más oportuno, pero no me atrevo, no le conozco de nada y podría parecer demasiado osado con un desconocido.


Ahora bien, si lee usted algunos de mis anteriores posts y le parecen impropios no entiendo por qué los sigue leyendo o ha esperado hasta ahora para calificarme. No quiero pensar que sea usted un poco masoquista. A lo mejor solo es usted una persona muy recatada - que es otra manera de ser.

No se moleste. Tampoco yo lo hago. Admito opiniones, correcciones, recomendaciones, alabanzas y críticas adversas, siempre que no sean de mal gusto. Los anónimos me parecen entrometidos que se cuelan por la gatera de atrás, pero entiendo que tiene que haber de todo. Ya ve que incluso le respondo.

Solo acierta al final con lo de la desfachatez... y se la aplica a los jovencillos. Yo soy más viejo que los estancos y muy desfachatado.

Ātman dijo...

Gracias por la dedicatoria, Grillo. Me ha gustado tu historia. Como dice JH, las historias de pareja no nos pertenecen al cien por cien y creo que si las contaras sin nombres ni fotos, la narración no perdería nada de autenticidad y ganaría en interés.

Al amor se suman los convencionalismos sociales y las conveniencias biológicas, y luego está el destino. A la noche del guardarropas se le podría achacar un cierto enturbamiento de las aguas, pero creo que pesaron más las otras razones. Pero eso suponiendo que la meta sea la de establecer una pareja de “hasta que la muerte nos separe”. Como mis relaciones han sido brevísimas, me conformo con lo que viví en cada una de ellas y lo que supusieron en mi trayectoria. Un poco como la historia que nos has contado, que encuentro muy bien hilvanada y con bellos y emotivos momentos.

Un saludo.

Grillo dijo...


Siempre suelo colgar posts de hechos reales enfocados desde el humor, o así lo pretendo. Para una vez que relato un hecho romántico, dulzón y triste, con seriedad, parece que me sale el tiro por la culata y el anónimo J.H. me recrimina por falta de pudor. No lo creo. Me explicaré.

Los hechos de Silvia (que obviamente no se llamaba así; a todos mis personajes les pongo nombres ficticios, no así las fotografías) ocurrieron en los primeros ochenta. Ella falleció al principio de los noventa. Inmediatamente escribí un texto prácticamente como este. Se lo mostré a su madre con cuatro o cinco fotos parecidas. Le pareció triste pero exacto y justo. La mujer estaba encantada con nuestro 'amor'. Ella sabía de aquél 'affaire' tan ocasional. Entendió mi pesar y solo me dijo que si pensaba enviarlo a algún amigo o amiga no pusiera ninguna de las fotos en las que ella, (la madre) pudiera aparecer.

Dejé pasar el tiempo. Lo guardé en mi casa de Málaga donde lo encontré un verano de 2006. Allí compuse el post de modo definitivo. Lo publico en marzo 2014 dejando como original la fecha malagueña. ¿Por qué? Porque fue entonces cuando le di la forma que creí definitiva y oportuna. Los bailes de fechas los hago a menudo. Encuentro algo antiguo y lo publico cuando me parece bien.

A aquél original sólo he añadido la última frase, “Bien divorciado y con otro par de parejas a la espalda aún la recuerdo de un modo muy especial.” Quiero decir que ni en los ochenta, ni en los noventa ni en el 2006 tenía bola de cristal para saber lo que haría hasta hoy día en materia de parejas.

En cualquier caso he pretendido que fuese un homenaje. Nada: tendré que volver a las historietas de cachondeo.

Emma dijo...

Supongo que conocer a una Silvia sólo pasa una vez en la vida, como para ella sin duda fue conocer a un Grillo. Pienso que si Silvia se casó después de ti con un tipo cristianísimo es porque, tal como intuías, necesitaba de algún tipo de "sustento"
( y no me refiero a material, sino probablemente moral o espiritual) aunque probablemente se equivocó totalmente, si de verdad era tan intuitiva como parecía. Siento su muerte, tan joven y me alegro de que la recuerdes aquí. Es una forma de mantenerla viva. Estáis guapos en la foto, sobre todo tú, se te ve radiante. Silvia fue muy afortunada de que la quisieras, ella siempre fue consciente de ello pero sabía que tenía que buscar su destino en otro lado.

Emma dijo...

Por otro lado a mí no me parece en absoluto irrespetuoso que pongas las fotos de "Silvia". Es bella y joven y aparece con ese rostro ensimismado que describes tan bien, encajan maravillosamente con la mujer de la que hablas tan delicadamente. En realidad, no la ofendes, sino que la das un rostro, nos dejas ver su mirada, difícil de describir de cualquiera de las maneras. Y sí, de acuerdo, esta historia ahora es un poco también de los lectores. Pero qué es la vida si no se cuenta? No es el amor lo que primero se proclama, lo más difícil de mantener en secreto?

Anónimo dijo...

"Ahora bien, si lee usted algunos de mis anteriores posts y le parecen impropios no entiendo por qué los sigue leyendo o ha esperado hasta ahora para calificarme.". Pues se lo explico, no vaya usted a quedarse con la duda. De la misma forma que nos fascinan espectáculos grotescos o incluso asquerosos, pero no, no soy masoquista, no me produce placer ni usted me causa dolor, eso sí que es un calificativo impropio y no el mío de impúdico, pero tiene usted razón, son más las entradas anteriores en que alardeaba de sus novias sin tener en cuenta si ellas quieren aparecer aquí, en este foro un tanto público. me refiero pues al mismo pudor que impide a ciertas personas que considere más adecuadas en sus comportamientos a publicar su autobiografía mencionando a otras sin recato.

J.H.
(no no soy J.H.S. de los sermones, de hecho, en aparente paradoja, me parece usted más jesuitón que yo: Y he aparecido por aquí navegando desde otros blogs que me interesan mucho más que este, es la Red, como usted sabrá, pero creo que no volveré, realmente no me interesa mucho su mundillo y usted ya cuenta con una ‘clá’ pequeña pero devota)

Anónimo dijo...

El anónimo (o la anónima) J.H. se hace de la picha un lío. Y Grillo ya dijo que escribía estos recuerdos contando con la aprobación de sus antiguas novias.
Así que a callar o a leer otros blogs pero no a dar la vara.
(He dicho.)

Anónimo dijo...

Los autoritarios, y más si son anónimos, son peores que los trolls, que ya es decir.

Anónimo dijo...

Perdon el de arriba soy yo, soy J.H.

Grillo dijo...

No pasa nada J.H. Tienen que haber opiniones para todos los gustos. Esa es precisamente la parte democrática de Internet - que no sé yo si no pueda acabar descontrolándose. En cuyo caso me retiraré de esta 'circulación'.
No se ofenda, repito. Acepto toda clase de críticas porque publico exactamente lo que quiero, y a veces puedo parecer (o soy) impertinente y tal vez impúdico; aunque no creo que este sea el caso.

Añado fotos porque creo que dan credibilidad a mis historietas - como las de mis viajes a Egipto, o la del rarísimo perro Basenji que tuve, las de los 'arrecogidos' en mi casa una temporada y otras más que no recuerdo.
Siempre he hecho un tanteo indiscriminado a los amigos de los que cuelgo fotos y a las chicas que saco para que me dieran su beneplácito. Solo una me dijo que mejor no y respeté su deseo, aunque ese mismo día me dijo de vernos y tomar un cafelito. Por suerte o por habilidad tengo un excelente trato con todas ellas, aunque tampoco se privan de criticarme cuando lo creen oportuno.

[A todos otra vez. El diario El País ha pedido por tercera vez a mi cuñado jefe de neurocirujía - que menciono en este post - que vuelva a escribir otra más larga información técnica, científica, sobre esa intolerante Ley de Gallardón sobre el aborto. Poco se podrá hacer contra la dura epidermis del PP en este caso y en tantos otros, pero muchísimos ciudadanos agradecen estar informados por alguien solvente. Aparece hoy en la edición en papel de dicho diario, y más ampliada en su edición digital. La viñeta de 'el Roto' va sobre lo mismo.]

¿Tiene usted, J.H., una opinión formada al respecto?

Anónimo dijo...

Lo peor, en cualquier caso, son los anónimos cabreados que firman como un pseudónimo chorras, tal que J.H., para parecer menos anónimos, y encima a veces se olvidan de escribirlo y les queda un comentario... anónimo.
(He dicho de nuevo, of course.)

Grillo dijo...

Atman, Gracias por tu comentario. Me pareció claro y honesto en ambos sentidos: 1.- cuando dices que quizás sin las fotos sería mejor. Ya he explicado que siempre suelo pedir permiso a los amigos o amigas a quienes suelo referirme, y he dicho que una no me dio en una ocasión y a cambio me invitaba a tomar un cafelito. Acepté sus dos deseos.

2.- Y gracias por decirme que estaba bien narrado e hilvanado. Es mi primer post 'serio' y me costó Dios y ayuda terminarlo. Por lo visto no bien del todo. La verdad es que me salí de mi habitual estilo de guasa y risas.
Anoche cené con C.C. (mi cuñada) y con Emma y comentamos lo moderado y limpio de tus posts.

Emma, también te agradezco tu comentario positivo. Si soy más atrevido respecto a J.H. te diré que no puede molestarme nadie que ejerza su derecho a criticar. Tanto menos cuando se trata de uno (o una) que llama 'clá' a la claque que va a los teatros para aplaudir cuando se lo indica el jefe de claque, que para eso les paga.

Agradabilísima vuestra compañía y el largo paseo nocturno con tiempo primaveral y fragancia de mimosas y celindas hasta que te acompañamos al portal de tu casa y luego la vuelta a la mía. Qué agradable todo. Y además estás cada día más guapa. Díselo a tu novio. Es pena que no pudiera venir é también.

Anónimo dijo...

ESOS COMENTARIOS SE HACEN EN PRIVADO, POR CORREO APARTE, IMBÉCIL

Grillo dijo...

No sabía que hubiera correos aparte imbéciles.

Anónimo dijo...

QUÉ DIVERTIDO: HAY UNA COMA: , ENTRE CORREO E IMBÉCIL; ES EDCIR, PARA QUE LO ENTIENDAS: TÚ ERES IMBÉCIL, NO EL CORREO

Ātman dijo...

Ni caso, Grillo. Ya sabes que uno de los motivos principales de cualquier bloguero es que nos ensalcen el ego, así que nada de por lo privado: público y bien público, que se sepa. Y ahora voy a ensalzarte el tuyo una vez más: Creo, Grillo, que no se te da nada mal por lo serio tampoco.

Grillo dijo...

Thamk you, Atman.

A mi suele gustarme mucho el toreo de salón incluso con anónimos; pero me parece elemental, fundamental, que quien me embista fuera de cacho lo haga con sentido del humor y su poquito de ironía. Si no entiende más que de imbecilidades se puede quedar en mi plaza, pero no espere que siempre le voy a dar un pase.
Coño, hasta de los enemigos se espera siempre una talla, no me refiero a que escriba todo con mayúsculas, sino que tenga unos cuernos afilados. Lo demás es una cosa bufa de 'el bombero torero'. Por ahora no pienso cerrarle ni abrirle el chiquero. Jamás pongo cribas ni me molestan los trolls. Al respetable le gusta ver al enano corriendo por la plaza hacia el burladero con la taleguilla hecha trizas y las patillas cagadas.
Pero si quiere pasto o agua que se la eche otro, anónimo o conocido.

¿Conoce a Paquita 'la del barrio'? Es una mexicana mú gorda que canta un corrido de despecho titulado "¿Me has oído, imbécil?"

Anónimo dijo...

"QUÉ DIVERTIDO: HAY UNA COMA: , ENTRE CORREO E IMBÉCIL; ES EDCIR, PARA QUE LO ENTIENDAS: TÚ ERES IMBÉCIL, NO EL CORREO": un simple vistazo a las frases revela que quien las ha escrito tiene algún que otro problema psicológico, aparte de estar muy encabronado (o encabronada: ¿por qué pienso que es el mismo, o la misma, que firmaba J.H.?) cuando las escribía.

Anónimo dijo...

NO PUEDO DORMIR, DEBE SER EL ARREPENTIMIENTO DE HABERME METIDO CONTIGO, CHATÍN (COMA, ¿LA VES), PERO TENGO UNA PREGUNTA POSTUMA: SI TANTO OS QUERÉIS EL ATMAN Y TÚ (VAYA MIERDA DE POST LA DE ESE PAVO TAMBIÉN) ¿POR QUÉ NO LE TIENES ENLAZADO, SO GILIPOLLAS?: NÓTESE LA COMA, PLEASE. ¿O NOSABES?, PORQUE, JUZGAR POR LAS ANTICUADÍSIMAS FOTOS, AHORA DEBES CURCULAR CON ANDADOR Y DEF OLLAR NI HABLAMOS, TE BASTARÁ CON RECORDAR Y CONTAR TUS PATÉTICAS E IMPÚDICAS BATALLISTAS(SÍ J.H. LO MENCIONA CON RAZÓN)

AH, NO SOY EL J.H. ESE O ESA, QUE SE DEBE HABER ABURRIDO CON TANTO AUTOBOMBO TUYO, YO SOY EL GRITÓN MAYÚSCULO Y YA NO VUELVO, EN REALIDAD NO SOY UN TROLL, EL PUTO BLOG ESTE, ENTERITO, DE CABO A RABO, ES UNA ABSOLUTA TROLERÍA, Y TUS COMENTARISTAS, MENOS YO Y QUIZÁS EL J.H. NO VEAS QUE TONTAINAS, QUÉ NIVELAZO EN CONJUNTO.

QUE TE DEN, LAMENTO DECIRTE QUE NO VOLVERÉ, QUE TE DISTRAIGAN LOS FRIKIS ESOS QUE TE MANDAN PARABIENES

Grillo dijo...

Ni entiendo ni creo que el de las mayúsculas diga que LAMENTA decir que no volverá. Lo veo incongruente y flojito con el modo que mecanografía lo que piensa.
Tendría que alegrarse de no comentar en un blog que le parece de gilipollas o ineptos.

A la mejor puta se le escapa un pedo y cualquiera comete aquí un error de tecleado, sobre todo yendo tan airado. Esto no es la Academia de la Lengua.

Póstuma lleva acento en la o.
Nosabes se escribe separado
Curcular será 'circular', y aún así se refiere a caminar o andar.
'Def ollar ni hablamos' (...)

A lo largo de todos los comentarios no veo uno solo que te distraiga ni te dé parabienes o esté de acuerdo con tus opiniones.

Farewell tontaina. Te faltan varios hervores.

Anónimo dijo...

Oye, chunguísimo, lo del fulano (o fulana) de las mayúsculas...

Anónimo dijo...

BATALLISTAS: batallitas.
(SÍ J.H. LO MENCIONA CON RAZÓN): falta una coma después del "sí" (que, al menos, lleva tilde).
SE DEBE HABER ABURRIDO: se debe "de" haber aburrido.
Y QUIZÁS EL J.H. NO VEAS: falta una coma entre "J.H." y "no veas".
Y, por último, la parrafada se cierra con un punto que tú no has puesto; en este caso punto final, espero.

C.C. dijo...

Este blog se está volviendo cachondo. Gracias a los ANÓNIMOS. Qué raro que de repente te visiten tantos nuevos personajes desabridos. Yo creo que es el mismo de siempre. Hasta quiere prohibirte comentar lo que te da la gana en tu propio blog. Yo, desde luego, ya con el primer insulto (insulto anónimo), lo habría borrado.

" Beber del río del silencio " me parece una metáfora preciosa para un momento de calma pasajera en una ciudad ruidosa como Madrid.
Esta historia de amor es un plato de sabor agridulce (otra metáfora, aunque mucho más banal)que me ha encantado.

Nuestra cena en Madrid fue un placer, no sólo gracias a los comensales, sino también por el solomillo. Siempre me acordaré tanto de vosotros como del solomillo gallego.

Bisou, Grillo.

Miroslav Panciutti dijo...

Se suele entender el pudor –del que según tu primer comentarista careces– como la reserva en el desvelar lo que se llama intimidad. Y no guardar el debido pudor suele considerarse un defecto. La razón, creo yo, es que el impúdico nos exhibe aspectos de su intimidad que nos molestan porque reflejan la nuestra, porque nos sentimos interpelados, partícipes. Esto ocurre debido a nuestra capacidad empática, y prueba de ello es que no pasa cuando leemos un texto académico sobre cualquier escabroso asunto íntimo narrado en una aséptica tercera persona. Pero muy distinto es que lo mismo se cuente como algo vivido por el autor, como en tus posts.

En mi opinión, todos somos muy parecidos y todos sentimos con especial intensi-dad esas vivencias que pasamos a considerar íntimas. Pienso que si habláramos sinceramente de ellas, si las compartiéramos sin chabacanerías y fanfarronadas (a las que tan inclinados somos los varones), nos ayudaríamos mutuamente a enten-dernos a nosotros mismos, seríamos más "humanos". Naturalmente, estos ejerci-cios de desnudamiento requieren el escenario adecuado y un blog tiene sus limitaciones debido al acceso indiscriminado de cualquiera (como ha ocurrido en este post) con ganas de torpedear. Aún así, también creo que este medio puede servir para hablar de las intimidades propias y reflexionar sobre ellas con quienes quieran honestamente hacerlo. De hecho, el origen de mi blog está muy relacionado con estos asuntos, si bien hace ya tiempo que mi evolución anímica hizo que cambiara su rumbo. Y la cuestión del desnudamiento ya me la planteé en su momento, casi al principio de los ocho años largos que llevo manteniéndolo (http://desconciertos3.blogspot.com.es/2006/06/pudorosos-con-la-intimidad.html).

En cuanto a que el escribir posts como éste supone desvelar la intimidad de otro, creo que es un argumento que se cae solo. Ya explicas de sobra su no pertinencia. Quien lo esgrime, pienso, lo hace como cortina de humo para esconder su irritación por que te "atrevas" a hablar de relaciones íntimas, de interacciones "significativas". Pero justamente, para mí, es de esas relaciones que son las que más nos marcan y definen de las que de verdad importaría hablar.

Grillo dijo...

Muy interesante Miroslav. Gracias.

Todo (y en este post más) es cuestión de conceptos. Por eso digo más tarde que no me expresé bien o que queriendo hacer un homenaje serio, triste o lleno de saudade y nostalgia por el amor ganado y perdido, me salió el tiro por la culata por el modo cómo fue contestado. (Anónimos torpes o de mala voluntad y trolls jamás me han importado.)

Efectivamente, por PUDOR y recato se suele entender el sentimiento de vergüenza en lo relativo al sexo y la desnudez. Vemos cientos de imágenes de estatuas o pinturas de una mujer desnuda tapándose con la mano y los brazos el sexo y los pechos pudorosamente. Perfecto, y muy bonito la mayoría de las veces. Hay otros desnudos provocativos y lascivos. No me planteé contar mi historia ni con lascivia ni provocación. (El escándalo lo crea - además - el escandalizado.)

Yo aquí no me he explayado con el sexo, solo menciono la atracción física, el dormir juntos y algunos piropos nocturnos. Y 'mi' Silvia en cuestión cuenta con rubor lo que pretendía hacer su amiga lesbiana. Era muy púdica. Bueno, en realidad ella contaba casi todo lo que pensaba debido a su especial idiosincrasia, y quizás también por las secuelas del ictus, que ya me encargo bien de explicarlas y advertir al principio (casi como un adelanto del narrador, subjetivo e implicado, o como advertencia al lector.)

El recato (lo he verificado en Wikipedia después de tu comentario), también se refiere a la honestidad y decencia, que es lo que vengo a contar a través del post y alcanza lo más mollar con lo ocurrido en 'la habitación de los abrigos' y en la explicación tan honesta que quiso ella contarme motu proprio de inmediato e incluso días más tarde. Creí estar contando una historia precisamente desde la honestidad y la decencia.
Tampoco estuvo en el ánimo de Silvia la ocultación o el disimulo, que es lo que las personas no quieren que se sepa y es el motivo de escándalo lleno de PREJUICIOS para quien no lo entienden bien. Creo yo.

Por lo demás, en otros posts humorísticos o satíricos, no me tembló el pulso para contar abiertamente sobre el sexo e incluso otras jocosas 'guarreridas'.

Ya leí hace años algunos de tus celebrados y muy comentados posts contando cosas propias y con más frecuentemente de 'otros' con mucho desparpajo, referentes al sexo. El de la vivencia sexual de la inglesa en París fue antológico - además de cierto - por CÓMO lo narrabas.

Emma dijo...

De hecho, como bien comenta Miroslav, el problema es que no se habla nunca los suficiente de lo que nos es vital a todos: el amor, venga de donde venga. Bienvenido sea este tierno relato de la muchacha que no debía haber muerto tan joven y que tú amaste. Hay tantas vidas que ya no están presentes y que sin embargo merecen estar aún en el mundo! En este mundo loco, en este siglo joven, donde todo parece que se derrumba poco a poco.

Me encantó la cena con vosotros, el paseo, los ojos pícaros de CC y tenemos que repetirlo.

Un abrazo