Málaga,
verano 2006
Dedico
esta (larga) historia a quienes han vivido el amor, su lamentable
desengaño y la jubilosa recaída.
Obvio:
Sabemos que frases como “cuando me acuerdo de ella se me acelera el
corazón” o “pensando en estos sinvergüenzas me dan náuseas”
usamos figuras retóricas. El corazón y el estómago son órganos
que no tienen la menor capacidad intelectiva. Es la mente la que
interactiva esos otros órganos y puede acelerar los latidos del
músculo corazón o hacer que sintamos el estómago revuelto.
A
cambio, cualquier circunstancia ocurrida en el cerebro puede
repercutir en el resto de nuestra estructura no solo orgánica, sino
incluso temperamental. Puede alterar el carácter del individuo y su
comportamiento en algunas ocasiones.
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Hace
ya casi treinta años ( o por ahí..., que luego a Miros no le
cuadran mis cuentas), una conocida me pidió que la acompañara a ver
a su joven amiga Silvia que se autoingresó directamente en
urgencias de un gran hospital el día anterior. Al parecer en plena
calle notó un ligero temblor en un brazo seguido de un fortísimo
dolor de cabeza y un agudo pitido en los oídos, que achacó a un
cambio brusco de tensión arterial. Temió que podría tratarse de
un ictus cerebral. Sabía que en esos casos el tiempo es primordial y
el episodio puede no dejar secuelas si se actúa con rapidez. Chica
intuitiva, lista.
[Ya
he dicho a Miros y os repito a todos que las fechas no me parecen un
dato interesante. Ni avergonzado ni contento os contaré que una vez
tuve que ir al Registro Civil de Pradillo por un documento. Me
preguntaron si estaba casado y por la fecha del casamiento... Desde
allí telefoneé a mi mujer para preguntárselo. No os imagináis el
escándalo en la fila: - Imbécil!, chulo! vete a la mierda!
cabronazo ! vergüenza tendría que darte! Etc. ¿Es para tanto?]
Fuimos
de inmediato a verla. Mi conocida sabía que el neuorocirujano Jefe
de Servicio era cuñado mío y podría explicarnos algo al respecto.
Dijo que le habían hecho escáneres y otras pruebas pertinentes; que
había padecido un accidente cerebrovascular, isquémico,
transitorio, y que tras un par de días en observación podría
volver a su casa prácticamente sin temor a que el episodio repitiera
si evitaba factores de riesgo y estrés.
Añadió
que era una opinión personal porque él no era neurólogo, aunque no
obstante se aventuró a explicarnos que esos ictus generalmente
sobrevienen a más mujeres que a hombres, (¿¿?), pero que en su
vida profesional nunca había sabido que le sucediera a una chica tan
joven, No sé si trató de decirnos que hay criaturas cuya
idiosincrasia las hace más propensas a esos trastornos, tal vez
'debido a' o 'precisamente por' su peculiar inteligencia, por la
mayor capacidad de respuesta neuroplástica de sus cerebros. (¿?¿?)
Quedé interesado e intrigado; tal vez porque, además, me pareció
una chica jovencísima, lista y atractiva.
A
los pocos días Silvia estaba ya en su casa familiar, perfectamente
bien, haciendo algo de reposo durante varias semanas por prescripción
facultativa. Su amiga y yo la visitábamos muchas tardes, charlando
de esto, de lo otro y de lo de más allá.
La
encontré pletórica y hermosa. Me gustó mucho. Tanto, que seguí
viéndome con ella durante varios meses, ya totalmente restablecida y
haciendo vida normal; todo lo 'normal' que puede ser una persona
joven después de salvar la vida por cuestión de minutos y en vista
de eso decide seguir viviéndola a su peculiar antojo, sin
demasiados convencionalismos. Como toda secuela le había quedado una
muy ligera sordera, nada importante, sin acúfenos. Si acaso, muy de
tarde en tarde se desconcertaba durante unos instantes.
El
caso es que Silvia y yo vivimos juntos durante tres años largos, (no
tres largos años.) La gente, nuestras amistades y familias, decían
que hacíamos una pareja muy simpática, que se nos veía contentos
y bien acoplados a pesar de la diferencia de edad. Luego supe que
tenía 24 años y yo era 22 mayor que ella. Doy por hecho que
comentarían lo 'típico' sobre el futuro que podría tener un
emparejamiento con edades tan diferentes. Su madre era casi de mi
misma edad y a veces venía encantada con nosotros al cine o a
pasear. Padre no teníamos.
Además
de la atracción física congeniábamos también en muchos otros
sentidos, en gustos artísticos, literarios, poéticos,
cinematográficos, políticos, sociales, etc. Aún estando tan de
acuerdo en tantas cosas la relación no llegó a ser monótona ni
plana porque también podíamos estar en abierto descuerdo algunas
veces sin dejar que las divergencias llegaran a la categoría de
bronca. En última instancia echábamos mano del humor como tabla de
salvación y de acercamiento tranquilo.
Algunos
decían que la unión era tal que más parecíamos unos buenos amigos
compartiendo piso y cama antes que una pareja con proyecto
matrimonial en mente.
Me
partía de risa con muchas de sus extrañas ocurrencias, me
sorprendía a veces su enfoque humorístico. Al mismo tiempo me
enternecían sus delicados detalles. A menudo antes de dormir
solía decirme en voz bajita – Me duermo muy tranquila junto a ti
porque es tu voz lo último que escucho en el día.... Eso me parecía
el mejor halago nunca escuchado en boca de una mujer.
A
mi me parecía que dormir con ella era como dormir con una diosa
secreta, pero no era plan de decírselo, no era cosa de hacer un
certamen de piropos a dúo cuando el sueño ya nos empezaba a anegar.
En
tardes de primavera y verano nos encantaba pasear por los alrededores
del Palacio Real; nos asomábamos a la barandilla que da al Campo
del Moro o los jardines de Sabatini y así podíamos pasar largo
rato mirando el firmamento estrellado en silencio. - El atardecer –
decía - es la hora mágica del día, no solo por una cuestión
técnica de luz, sino porque esta media oscuridad, este twilight
nos desrealiza y nos transmite sensaciones muy emocionantes.
Es como si bebiéramos del río del silencio.
¿Beber
del río del silencio? ¿Desrealizarnos? En más de una ocasión
pensé que podría tener un tornillo algo flojo, una pequeña y
espléndida locura, o tal vez un enjuiciamiento diferente de la vida
y de sus avatares. Creo que eso fue lo que trató de advertirme mi
cuñado cuando nos dijo que el accidente isquémico ocurría a gente
algo peculiar. (¿?)
'Mi'
rubia Silvia, era distinta a las demás chicas de su edad en muchos
aspectos. No se maquillaba en absoluto, se lavaba la melena rubia con
jabón verde 'Lagarto'; cuidaba mucho las uñas pero jamás se las
pintaba, solo las abrillantaba con un cepillo de gamuza. No tenía
sujetadores, no le hacían falta. Vestía con total sencillez, como
lo del tópico 'sencilla a la par que elegante'. Tampoco llevaba
nunca reloj.
Silvia
gustaba mucho a hombres y mujeres. - Fulanita me propuso el otro día
que nos acostáramos. Es obvio que me gustan los hombres, creo que no
soy bisexual, pero no sería la primera vez que he considerado cómo
podría ser el sexo entre chicas, ¿tal vez más demorado, menos
invasivo? ¿nos reconoceremos mejor en nuestro género identitario?
Probablemente las chicas lésbicas gocen de un modo distinto porque
entre mujeres conocemos a ciegas nuestra anatomía exterior y el
funcionamiento de nuestra cabeza, el interior. Algo de curiosa
belleza tiene Fulanita en el rostro, pero cuando me mira se diría
que me observa, casi me acecha, y temo que a ella por el momento no
le valga la propuesta como sexo, sino que necesita la concreción de
esa propuesta sin mayor dilación ni preliminares - Te voy a hacer la
tijera en cuanto nos acostemos – me dijo un día. Es brusca, carece
de tacto, es indelicada. No te lo sabría explicar. Por otro lado tú
me bastas, es una delicia incluso no hacer ni decir nada contigo. A
veces tienes algo de Casanova, y no sería de extrañar que tu modo
de conquistar, aunque galante, se te vuelva en contra y lamentes
algunos engagements cuando llegues a una edad 'avanzada'.
De
verdad me sorprendía muchas veces por aquella 'sabiduría' natural,
a pesar de su juventud. Una delicia para mi, que tampoco he sido
precisamente muy contenido a nivel amatorio. Digamos que me templó
bastante, “soy tu remolina y ventisquera”, como a veces firmaba
cuando me enviaba alguna carta o una notita. Supongo que se me
entiende que además de colado por ella la consideraba mucho más
inteligente que yo; así de sencillo.
-
¿Sabes?, creo que el paroxismo del orgasmo es un éxtasis, es como
un salirse de sí mismo si nos atenemos a su significado griego.
Éxtasis místicos como el de Teresa de Jesús, o sexuales, en los
que por unos instantes la pareja sucumbe en un estado de plenitud
máxima, y a pesar del arrobo yo creo notar una lucidez
intensísima y al mismo tiempo una pérdida del ego, una pequeña
muerte. (Recuerdo y cito sus palabras más o menos. En realidad no
era redicha.)
Belleza
y muerte. Se diría que a su edad hubiera comprendido la hondura y el
alcance del sexo y su cercanía con la muerte. - “Toda perversión
juega con la muerte”, decía Baudrillard, pero aquí no hay
perversión ni posestructuralismo que valga.
PERO...
Un
fin de año fuimos invitados a una fiesta estupenda en una magnífica
casa en Velázquez. Más de cuatrocientos metros cuadrados en una
sola planta, media docena de dormitorios; varios salones corridos con
sus chimeneas llameantes; galerías interiores con buenas pinturas y
cómodos tresillos, sillones o butacas (cada una con su escabel),
rodapiés altos rematados en una graciosa moldura, suelo de tarima
flotante con madera encerada haciendo dibujos en espiga excepto los
ribetes interiores, etc. (Si continúo con estas descripciones de
interiorismo podría acabar colaborando con 'Casa y Jardín' en vez
de narrar historias de amores peculiares, de los que dejan huella.)
Servicio
exquisito, comida excelente, (Silvia comía muy poco, solo se
nutría), y la bebida abundante, (tampoco era bebedora habitual.)
La
mayoría de invitados eran gente encantadora. Creo recordar que allá
estaba el revoltoso Antonio Senillosa con su capa y su copa; y mucha
más gente divertida, creativa, 'moderna'. Algunos 'fachas' de
corbata 'pepera' y pelillo engominado en la nuca. Disfrutamos
charlando con unos y otros y entrando por acá y por allá. Silvia,
ya digo, sin ser un bellezón, traía de calle a los hombres, los
prendaba sin proponérselo, sin coquetear porque sí.
Aunque
entonces (y siempre) he sido noctívago y bastante marchoso, en
aquella ocasión me sentí cansado a eso de las dos o las tres de la
madrugada. Puede que algo pasado de copas. Busque a 'mi Silvia' por
el laberinto de rincones entre aquella reunión. Pregunté a varios,
la llamé por su nombre y no la encontré por ninguna parte. De modo
es que opté por marcharme solo en el convencimiento de que ya
regresaría ella a casa cuando quisiera. No hubiera sido la primera
vez que uno de los dos se largaba de algún evento sin comunicarlo al
otro, que permanecería hasta cuando hubiera querido.
Cerca
del recibidor habían habilitado una habitación para abrigos y
gabanes colgados en percheros o apilados en un diván y por el mismo
suelo. En la penumbra revolví hasta encontrar mi abrigo por entre la
parva de franelas, cachemiras y visones, y allí encontré también
a 'mi Silvia' en silencioso fornicio con un tipo.
Me
largué de puntillas.... Con la sorpresa sólo se me ocurrió andar
sigiloso imitando a la pantera rosa. Es cierto, a veces se hace un
ridículo mediano para solapar otro más grueso. Además, estoy
seguro de que ni me oyó entrar.
No
puedo decir que me pareciera una escena agradable pero se comprenderá
que en una situación así tampoco iba uno a dar la nota, ya fuera
recriminando al empujador :
– Buen hombre, está usted con mi pareja...; ni tampoco
apremiarle a ella: – Silvia ¿te falta mucho para 'llegar'? Estoy
muy cansado y quiero irme a casa con el coche.
La
del alba sería cuando Silvia regresó al piso con los zapatos en la
mano, se acurrucó en silencio en la cama junto a mi, (que me hacía
el dormido.)
Me
levanté a media mañana, me preparé el desayuno, entró ella en la
cocina y sin el menor rodeo me dijo que tenía que contarme algo. -
Lo sé. Os vi.
-
¿Y? - Pues no sé, no supe reaccionar entonces ni sé qué pensar
ni qué hacer exactamente ahora; porque en el fondo puedo entender la
circunstancia.
-
¿Estas celoso?- - Pues no del todo, pero noto una sensación que
debe ser bastante parecida a los celos. - Sí que estás celoso, y
esos celos me parecen ofensivos para ti mismo y humillantes para mi.
- No lo estoy ¿me has visto demostrar celos alguna vez durante el
tiempo que llevamos juntos? - ¿Me has visto tú a mi darte motivos
para estarlo?
- Te voy a contar lo que ocurrió exactamente anoche...
- No es necesario, ya hablaremos. Has sido imprudente.
No
quería que intentara convencerme de que aquél desliz pudiese ser
más un aprendizaje de libertad antes que un peligro. Pienso que más
que un deseo fue una fantasía instantánea.
Siguieron
unos cuantos días 'sin acritud' y sin sacar el tema por aquello de
mantener las formas civilizadamente. Cautela y reflexión.
Una
semana después a la salida de un cine se explayó: – Me pareció
un tipo educado, agradable y galante. Me sacó a bailar. Tenía buen
ritmo. Luego silencio durante el sexo en la habitación de los
abrigos; pero al llevarme a casa antes del amanecer me dijo una sarta
de estupideces que me sacaron de quicio. Me pareció un hombre con el
desamparo intuitivo que debieron padecer los apóstoles tras la
muerte de Jesús, y sin embargo se pavoneaba como un hombre de
mundo... ¿me contaba cómo es la vida solo porque me tuvo debajo una
fracción de tiempo, solo por una suerte de abandono carnal? Un
satiriásico con dos copas de más; un hombre que jamás podría
interesarme ni gustarme; uno que ni siquiera supo explicarme su
sentimiento. Tú vales mil veces más. (¡Pchiss!, eso apenas me
sirvió de pequeño alivio, una pequeña vanidad masculina: 'yo valgo
más que él', 'me prefiere a mi'.)
En
serio, no es la ropa que nos ponemos un día lo que nos define, sino
como elegimos vestirnos normalmente. Y Silvia jamás había
coqueteado con ningún tipo durante aquellos años conmigo.
Romper
definitivamente me pareció injusto y hasta un poco cínico porque yo
podría haber hecho la misma picardía fácilmente con cualquier otra
voluntaria y con otro poquito de azar y de alcohol. Pero consentirlo
sin más no entraba en mi progresista mollera ni me garantizaría que
en adelante mantuviéramos la misma sana relación una vez
quebrantado el 'amor' de manera tan absurda.
- ¿Y si te repite el ictus y te afecta a los bajos?
- Eso es sí que es un golpe bajo, nada propio de ti. Lamento lo ocurrido y te recuerdo que jamás te he vigilado ni se me ha ocurrido pensar que quizás me hubieras sido infiel por ahí con tu cháchara y tus bromitas galantes....
Dejamos
estar el asunto aparcado porque nunca se sabe... , pero con la
certeza de que por algún lado tendrá que salir una solución de un
modo u otro. - A lo mejor has encontrado un novio con más interés
por casarse del que te he demostrado yo – le dije una tarde
mientras paseábamos cogidos del brazo. - No tengo especial interés
en pescar marido. No tengo ese sueño en la piel. (¿Un sueño en la
piel? Qué cosas dice a veces esta chica.)
Lo
que más me molestó fue que a continuación ella me echó en cara
que no había sabido encajar ni manejar bien la tontería de
aquella noche en la habitación de los abrigos...
- Me gustaría saber cómo habrías reaccionado tú si me hubieras descubierto de ese modo a mi con una chica.
-
Vale. Entiendo y comprendo que no vas a poder rebobinar la moviola y
borrar esa escena como si no hubiera existido. Saldrán tus celos en
cualquier ocasión. Jamás entenderás lo ocurrido. Lamentablemente
debo volver a casa de mis padres. Te quiero, adiós.
Nos
separamos. Vamos, que se fue.
Seguimos
viéndonos ocasionalmente, enrollándonos aún con veterano cariño e
incluso con renovada pasión, con otro ardor, tal vez con cierto
eco de satisfacción, con un puntillo de solventar un despecho
enquistado. Era un 'hacer el amor' con su punto de enfado. Turbia
cosa. Humana y morbosa pero algo insana.
Acabamos
del modo como tocan los músicos verbeneros de los pueblos: 'cada
uno por su lado'. Nos separamos definitivamente.
Más
adelante supe por terceras personas que Silvia se casó con un
muchacho joven y cristianísimo. Alguien inimaginable, que no le
pegaba nada, por lo que me dijeron.
Ambos
nos recordábamos con cariño aunque los dos rehicimos nuestras
respectivas vidas sentimentales. Nos echamos en falta durante
algunos años, cada vez con menos consistencia.
Tiempo
después recibí una felicitación navideña en la que me vino a
decir lo mismo que yo habría podido escribirle. “Estoy bien.
Adoro a mi familia y te voy olvidando, aunque creo que un amor así
deja huella para toda una vida. Tu remolina y ventisquera. S.”
Le
respondí – Yo también estoy bien; me he casado por amor y tengo
un chiquillo espléndido. Cada noche me cuesta menos trabajo
olvidarte del todo...
No
hace mucho la amiga común de la que hablé al principio me comunicó
que Silvia falleció hacía unos días en un accidente de tráfico,
dijo que tal vez se aturdió por un instante al volante. Si juego a
aprendiz de brujo-médico diría que tuvo un fallo multiorgánico
relacionado con su episodio cerebral.
Qué
historia herida tan simple, tan necia y dulce. ¿Se podría llamar a
aquella relación un amor que se estropeó una noche de fin de año
en una habitación de guardarropía? ¿Un fantástico amor
desrealizado?
Bien
divorciado y con otro par de parejas a la espalda aún la recuerdo
de un modo muy especial.
"Durante
muchos años el recuerdo de su aventura le dejó descontento y
desequilibrado. El amor y el dolor habían atravesado su vida.
Privado ahora de aquellos elementos se encontraba con la sensación
de alguien a quien le han amputado una parte importante de su cuerpo.
Aquel vacío, sin embargo, acabó por calmarse. Renació en él el
gusto por la vida y por el amor”. 'Senilita'. Aron Hector Shmitz,
AKA Italo Svevo.

27 comentarios:
Visto algún post suyo anterior y ahora este, me pregunto, más que le pregunto, ¿el pudor para usted no existe, ¿verdad? Lástima, porque supongo que se dará cuenta de estas historias no le pertenecen "sólo" a usted.
Y luego dicen de la desfachatez de los facebook y otros medios entre los jovencillos.
J.H.
Gracias J.H. (Soy guasón y se me ocurre pensar si por casualidad no fuera usted el J.H.S. de los sermones.)
Las anécdotas que cuento son siempre y necesariamente asuntos míos, por eso los cuelgo. Son mis asuntos lo que mejor conozco.
En este caso, concretamente, no he podido ser más honesto, respetuoso y firme admirador de la chica en cuestión.
De mi honestidad ya ve que no se puede dudar, aunque a veces sea un poco cruda.
En cuanto a recato, timidez, modestia, y las demás acepciones de PUDOR creo que yerra. Podría recomendarle que se busque otro adjetivo más oportuno, pero no me atrevo, no le conozco de nada y podría parecer demasiado osado con un desconocido.
Ahora bien, si lee usted algunos de mis anteriores posts y le parecen impropios no entiendo por qué los sigue leyendo o ha esperado hasta ahora para calificarme. No quiero pensar que sea usted un poco masoquista. A lo mejor solo es usted una persona muy recatada - que es otra manera de ser.
No se moleste. Tampoco yo lo hago. Admito opiniones, correcciones, recomendaciones, alabanzas y críticas adversas, siempre que no sean de mal gusto. Los anónimos me parecen entrometidos que se cuelan por la gatera de atrás, pero entiendo que tiene que haber de todo. Ya ve que incluso le respondo.
Solo acierta al final con lo de la desfachatez... y se la aplica a los jovencillos. Yo soy más viejo que los estancos y muy desfachatado.
Gracias por la dedicatoria, Grillo. Me ha gustado tu historia. Como dice JH, las historias de pareja no nos pertenecen al cien por cien y creo que si las contaras sin nombres ni fotos, la narración no perdería nada de autenticidad y ganaría en interés.
Al amor se suman los convencionalismos sociales y las conveniencias biológicas, y luego está el destino. A la noche del guardarropas se le podría achacar un cierto enturbamiento de las aguas, pero creo que pesaron más las otras razones. Pero eso suponiendo que la meta sea la de establecer una pareja de “hasta que la muerte nos separe”. Como mis relaciones han sido brevísimas, me conformo con lo que viví en cada una de ellas y lo que supusieron en mi trayectoria. Un poco como la historia que nos has contado, que encuentro muy bien hilvanada y con bellos y emotivos momentos.
Un saludo.
Siempre suelo colgar posts de hechos reales enfocados desde el humor, o así lo pretendo. Para una vez que relato un hecho romántico, dulzón y triste, con seriedad, parece que me sale el tiro por la culata y el anónimo J.H. me recrimina por falta de pudor. No lo creo. Me explicaré.
Los hechos de Silvia (que obviamente no se llamaba así; a todos mis personajes les pongo nombres ficticios, no así las fotografías) ocurrieron en los primeros ochenta. Ella falleció al principio de los noventa. Inmediatamente escribí un texto prácticamente como este. Se lo mostré a su madre con cuatro o cinco fotos parecidas. Le pareció triste pero exacto y justo. La mujer estaba encantada con nuestro 'amor'. Ella sabía de aquél 'affaire' tan ocasional. Entendió mi pesar y solo me dijo que si pensaba enviarlo a algún amigo o amiga no pusiera ninguna de las fotos en las que ella, (la madre) pudiera aparecer.
Dejé pasar el tiempo. Lo guardé en mi casa de Málaga donde lo encontré un verano de 2006. Allí compuse el post de modo definitivo. Lo publico en marzo 2014 dejando como original la fecha malagueña. ¿Por qué? Porque fue entonces cuando le di la forma que creí definitiva y oportuna. Los bailes de fechas los hago a menudo. Encuentro algo antiguo y lo publico cuando me parece bien.
A aquél original sólo he añadido la última frase, “Bien divorciado y con otro par de parejas a la espalda aún la recuerdo de un modo muy especial.” Quiero decir que ni en los ochenta, ni en los noventa ni en el 2006 tenía bola de cristal para saber lo que haría hasta hoy día en materia de parejas.
En cualquier caso he pretendido que fuese un homenaje. Nada: tendré que volver a las historietas de cachondeo.
Supongo que conocer a una Silvia sólo pasa una vez en la vida, como para ella sin duda fue conocer a un Grillo. Pienso que si Silvia se casó después de ti con un tipo cristianísimo es porque, tal como intuías, necesitaba de algún tipo de "sustento"
( y no me refiero a material, sino probablemente moral o espiritual) aunque probablemente se equivocó totalmente, si de verdad era tan intuitiva como parecía. Siento su muerte, tan joven y me alegro de que la recuerdes aquí. Es una forma de mantenerla viva. Estáis guapos en la foto, sobre todo tú, se te ve radiante. Silvia fue muy afortunada de que la quisieras, ella siempre fue consciente de ello pero sabía que tenía que buscar su destino en otro lado.
Por otro lado a mí no me parece en absoluto irrespetuoso que pongas las fotos de "Silvia". Es bella y joven y aparece con ese rostro ensimismado que describes tan bien, encajan maravillosamente con la mujer de la que hablas tan delicadamente. En realidad, no la ofendes, sino que la das un rostro, nos dejas ver su mirada, difícil de describir de cualquiera de las maneras. Y sí, de acuerdo, esta historia ahora es un poco también de los lectores. Pero qué es la vida si no se cuenta? No es el amor lo que primero se proclama, lo más difícil de mantener en secreto?
"Ahora bien, si lee usted algunos de mis anteriores posts y le parecen impropios no entiendo por qué los sigue leyendo o ha esperado hasta ahora para calificarme.". Pues se lo explico, no vaya usted a quedarse con la duda. De la misma forma que nos fascinan espectáculos grotescos o incluso asquerosos, pero no, no soy masoquista, no me produce placer ni usted me causa dolor, eso sí que es un calificativo impropio y no el mío de impúdico, pero tiene usted razón, son más las entradas anteriores en que alardeaba de sus novias sin tener en cuenta si ellas quieren aparecer aquí, en este foro un tanto público. me refiero pues al mismo pudor que impide a ciertas personas que considere más adecuadas en sus comportamientos a publicar su autobiografía mencionando a otras sin recato.
J.H.
(no no soy J.H.S. de los sermones, de hecho, en aparente paradoja, me parece usted más jesuitón que yo: Y he aparecido por aquí navegando desde otros blogs que me interesan mucho más que este, es la Red, como usted sabrá, pero creo que no volveré, realmente no me interesa mucho su mundillo y usted ya cuenta con una ‘clá’ pequeña pero devota)
El anónimo (o la anónima) J.H. se hace de la picha un lío. Y Grillo ya dijo que escribía estos recuerdos contando con la aprobación de sus antiguas novias.
Así que a callar o a leer otros blogs pero no a dar la vara.
(He dicho.)
Los autoritarios, y más si son anónimos, son peores que los trolls, que ya es decir.
Perdon el de arriba soy yo, soy J.H.
No pasa nada J.H. Tienen que haber opiniones para todos los gustos. Esa es precisamente la parte democrática de Internet - que no sé yo si no pueda acabar descontrolándose. En cuyo caso me retiraré de esta 'circulación'.
No se ofenda, repito. Acepto toda clase de críticas porque publico exactamente lo que quiero, y a veces puedo parecer (o soy) impertinente y tal vez impúdico; aunque no creo que este sea el caso.
Añado fotos porque creo que dan credibilidad a mis historietas - como las de mis viajes a Egipto, o la del rarísimo perro Basenji que tuve, las de los 'arrecogidos' en mi casa una temporada y otras más que no recuerdo.
Siempre he hecho un tanteo indiscriminado a los amigos de los que cuelgo fotos y a las chicas que saco para que me dieran su beneplácito. Solo una me dijo que mejor no y respeté su deseo, aunque ese mismo día me dijo de vernos y tomar un cafelito. Por suerte o por habilidad tengo un excelente trato con todas ellas, aunque tampoco se privan de criticarme cuando lo creen oportuno.
[A todos otra vez. El diario El País ha pedido por tercera vez a mi cuñado jefe de neurocirujía - que menciono en este post - que vuelva a escribir otra más larga información técnica, científica, sobre esa intolerante Ley de Gallardón sobre el aborto. Poco se podrá hacer contra la dura epidermis del PP en este caso y en tantos otros, pero muchísimos ciudadanos agradecen estar informados por alguien solvente. Aparece hoy en la edición en papel de dicho diario, y más ampliada en su edición digital. La viñeta de 'el Roto' va sobre lo mismo.]
¿Tiene usted, J.H., una opinión formada al respecto?
Lo peor, en cualquier caso, son los anónimos cabreados que firman como un pseudónimo chorras, tal que J.H., para parecer menos anónimos, y encima a veces se olvidan de escribirlo y les queda un comentario... anónimo.
(He dicho de nuevo, of course.)
Atman, Gracias por tu comentario. Me pareció claro y honesto en ambos sentidos: 1.- cuando dices que quizás sin las fotos sería mejor. Ya he explicado que siempre suelo pedir permiso a los amigos o amigas a quienes suelo referirme, y he dicho que una no me dio en una ocasión y a cambio me invitaba a tomar un cafelito. Acepté sus dos deseos.
2.- Y gracias por decirme que estaba bien narrado e hilvanado. Es mi primer post 'serio' y me costó Dios y ayuda terminarlo. Por lo visto no bien del todo. La verdad es que me salí de mi habitual estilo de guasa y risas.
Anoche cené con C.C. (mi cuñada) y con Emma y comentamos lo moderado y limpio de tus posts.
Emma, también te agradezco tu comentario positivo. Si soy más atrevido respecto a J.H. te diré que no puede molestarme nadie que ejerza su derecho a criticar. Tanto menos cuando se trata de uno (o una) que llama 'clá' a la claque que va a los teatros para aplaudir cuando se lo indica el jefe de claque, que para eso les paga.
Agradabilísima vuestra compañía y el largo paseo nocturno con tiempo primaveral y fragancia de mimosas y celindas hasta que te acompañamos al portal de tu casa y luego la vuelta a la mía. Qué agradable todo. Y además estás cada día más guapa. Díselo a tu novio. Es pena que no pudiera venir é también.
ESOS COMENTARIOS SE HACEN EN PRIVADO, POR CORREO APARTE, IMBÉCIL
No sabía que hubiera correos aparte imbéciles.
QUÉ DIVERTIDO: HAY UNA COMA: , ENTRE CORREO E IMBÉCIL; ES EDCIR, PARA QUE LO ENTIENDAS: TÚ ERES IMBÉCIL, NO EL CORREO
Ni caso, Grillo. Ya sabes que uno de los motivos principales de cualquier bloguero es que nos ensalcen el ego, así que nada de por lo privado: público y bien público, que se sepa. Y ahora voy a ensalzarte el tuyo una vez más: Creo, Grillo, que no se te da nada mal por lo serio tampoco.
Thamk you, Atman.
A mi suele gustarme mucho el toreo de salón incluso con anónimos; pero me parece elemental, fundamental, que quien me embista fuera de cacho lo haga con sentido del humor y su poquito de ironía. Si no entiende más que de imbecilidades se puede quedar en mi plaza, pero no espere que siempre le voy a dar un pase.
Coño, hasta de los enemigos se espera siempre una talla, no me refiero a que escriba todo con mayúsculas, sino que tenga unos cuernos afilados. Lo demás es una cosa bufa de 'el bombero torero'. Por ahora no pienso cerrarle ni abrirle el chiquero. Jamás pongo cribas ni me molestan los trolls. Al respetable le gusta ver al enano corriendo por la plaza hacia el burladero con la taleguilla hecha trizas y las patillas cagadas.
Pero si quiere pasto o agua que se la eche otro, anónimo o conocido.
¿Conoce a Paquita 'la del barrio'? Es una mexicana mú gorda que canta un corrido de despecho titulado "¿Me has oído, imbécil?"
"QUÉ DIVERTIDO: HAY UNA COMA: , ENTRE CORREO E IMBÉCIL; ES EDCIR, PARA QUE LO ENTIENDAS: TÚ ERES IMBÉCIL, NO EL CORREO": un simple vistazo a las frases revela que quien las ha escrito tiene algún que otro problema psicológico, aparte de estar muy encabronado (o encabronada: ¿por qué pienso que es el mismo, o la misma, que firmaba J.H.?) cuando las escribía.
NO PUEDO DORMIR, DEBE SER EL ARREPENTIMIENTO DE HABERME METIDO CONTIGO, CHATÍN (COMA, ¿LA VES), PERO TENGO UNA PREGUNTA POSTUMA: SI TANTO OS QUERÉIS EL ATMAN Y TÚ (VAYA MIERDA DE POST LA DE ESE PAVO TAMBIÉN) ¿POR QUÉ NO LE TIENES ENLAZADO, SO GILIPOLLAS?: NÓTESE LA COMA, PLEASE. ¿O NOSABES?, PORQUE, JUZGAR POR LAS ANTICUADÍSIMAS FOTOS, AHORA DEBES CURCULAR CON ANDADOR Y DEF OLLAR NI HABLAMOS, TE BASTARÁ CON RECORDAR Y CONTAR TUS PATÉTICAS E IMPÚDICAS BATALLISTAS(SÍ J.H. LO MENCIONA CON RAZÓN)
AH, NO SOY EL J.H. ESE O ESA, QUE SE DEBE HABER ABURRIDO CON TANTO AUTOBOMBO TUYO, YO SOY EL GRITÓN MAYÚSCULO Y YA NO VUELVO, EN REALIDAD NO SOY UN TROLL, EL PUTO BLOG ESTE, ENTERITO, DE CABO A RABO, ES UNA ABSOLUTA TROLERÍA, Y TUS COMENTARISTAS, MENOS YO Y QUIZÁS EL J.H. NO VEAS QUE TONTAINAS, QUÉ NIVELAZO EN CONJUNTO.
QUE TE DEN, LAMENTO DECIRTE QUE NO VOLVERÉ, QUE TE DISTRAIGAN LOS FRIKIS ESOS QUE TE MANDAN PARABIENES
Ni entiendo ni creo que el de las mayúsculas diga que LAMENTA decir que no volverá. Lo veo incongruente y flojito con el modo que mecanografía lo que piensa.
Tendría que alegrarse de no comentar en un blog que le parece de gilipollas o ineptos.
A la mejor puta se le escapa un pedo y cualquiera comete aquí un error de tecleado, sobre todo yendo tan airado. Esto no es la Academia de la Lengua.
Póstuma lleva acento en la o.
Nosabes se escribe separado
Curcular será 'circular', y aún así se refiere a caminar o andar.
'Def ollar ni hablamos' (...)
A lo largo de todos los comentarios no veo uno solo que te distraiga ni te dé parabienes o esté de acuerdo con tus opiniones.
Farewell tontaina. Te faltan varios hervores.
Oye, chunguísimo, lo del fulano (o fulana) de las mayúsculas...
BATALLISTAS: batallitas.
(SÍ J.H. LO MENCIONA CON RAZÓN): falta una coma después del "sí" (que, al menos, lleva tilde).
SE DEBE HABER ABURRIDO: se debe "de" haber aburrido.
Y QUIZÁS EL J.H. NO VEAS: falta una coma entre "J.H." y "no veas".
Y, por último, la parrafada se cierra con un punto que tú no has puesto; en este caso punto final, espero.
Este blog se está volviendo cachondo. Gracias a los ANÓNIMOS. Qué raro que de repente te visiten tantos nuevos personajes desabridos. Yo creo que es el mismo de siempre. Hasta quiere prohibirte comentar lo que te da la gana en tu propio blog. Yo, desde luego, ya con el primer insulto (insulto anónimo), lo habría borrado.
" Beber del río del silencio " me parece una metáfora preciosa para un momento de calma pasajera en una ciudad ruidosa como Madrid.
Esta historia de amor es un plato de sabor agridulce (otra metáfora, aunque mucho más banal)que me ha encantado.
Nuestra cena en Madrid fue un placer, no sólo gracias a los comensales, sino también por el solomillo. Siempre me acordaré tanto de vosotros como del solomillo gallego.
Bisou, Grillo.
Se suele entender el pudor –del que según tu primer comentarista careces– como la reserva en el desvelar lo que se llama intimidad. Y no guardar el debido pudor suele considerarse un defecto. La razón, creo yo, es que el impúdico nos exhibe aspectos de su intimidad que nos molestan porque reflejan la nuestra, porque nos sentimos interpelados, partícipes. Esto ocurre debido a nuestra capacidad empática, y prueba de ello es que no pasa cuando leemos un texto académico sobre cualquier escabroso asunto íntimo narrado en una aséptica tercera persona. Pero muy distinto es que lo mismo se cuente como algo vivido por el autor, como en tus posts.
En mi opinión, todos somos muy parecidos y todos sentimos con especial intensi-dad esas vivencias que pasamos a considerar íntimas. Pienso que si habláramos sinceramente de ellas, si las compartiéramos sin chabacanerías y fanfarronadas (a las que tan inclinados somos los varones), nos ayudaríamos mutuamente a enten-dernos a nosotros mismos, seríamos más "humanos". Naturalmente, estos ejerci-cios de desnudamiento requieren el escenario adecuado y un blog tiene sus limitaciones debido al acceso indiscriminado de cualquiera (como ha ocurrido en este post) con ganas de torpedear. Aún así, también creo que este medio puede servir para hablar de las intimidades propias y reflexionar sobre ellas con quienes quieran honestamente hacerlo. De hecho, el origen de mi blog está muy relacionado con estos asuntos, si bien hace ya tiempo que mi evolución anímica hizo que cambiara su rumbo. Y la cuestión del desnudamiento ya me la planteé en su momento, casi al principio de los ocho años largos que llevo manteniéndolo (http://desconciertos3.blogspot.com.es/2006/06/pudorosos-con-la-intimidad.html).
En cuanto a que el escribir posts como éste supone desvelar la intimidad de otro, creo que es un argumento que se cae solo. Ya explicas de sobra su no pertinencia. Quien lo esgrime, pienso, lo hace como cortina de humo para esconder su irritación por que te "atrevas" a hablar de relaciones íntimas, de interacciones "significativas". Pero justamente, para mí, es de esas relaciones que son las que más nos marcan y definen de las que de verdad importaría hablar.
Muy interesante Miroslav. Gracias.
Todo (y en este post más) es cuestión de conceptos. Por eso digo más tarde que no me expresé bien o que queriendo hacer un homenaje serio, triste o lleno de saudade y nostalgia por el amor ganado y perdido, me salió el tiro por la culata por el modo cómo fue contestado. (Anónimos torpes o de mala voluntad y trolls jamás me han importado.)
Efectivamente, por PUDOR y recato se suele entender el sentimiento de vergüenza en lo relativo al sexo y la desnudez. Vemos cientos de imágenes de estatuas o pinturas de una mujer desnuda tapándose con la mano y los brazos el sexo y los pechos pudorosamente. Perfecto, y muy bonito la mayoría de las veces. Hay otros desnudos provocativos y lascivos. No me planteé contar mi historia ni con lascivia ni provocación. (El escándalo lo crea - además - el escandalizado.)
Yo aquí no me he explayado con el sexo, solo menciono la atracción física, el dormir juntos y algunos piropos nocturnos. Y 'mi' Silvia en cuestión cuenta con rubor lo que pretendía hacer su amiga lesbiana. Era muy púdica. Bueno, en realidad ella contaba casi todo lo que pensaba debido a su especial idiosincrasia, y quizás también por las secuelas del ictus, que ya me encargo bien de explicarlas y advertir al principio (casi como un adelanto del narrador, subjetivo e implicado, o como advertencia al lector.)
El recato (lo he verificado en Wikipedia después de tu comentario), también se refiere a la honestidad y decencia, que es lo que vengo a contar a través del post y alcanza lo más mollar con lo ocurrido en 'la habitación de los abrigos' y en la explicación tan honesta que quiso ella contarme motu proprio de inmediato e incluso días más tarde. Creí estar contando una historia precisamente desde la honestidad y la decencia.
Tampoco estuvo en el ánimo de Silvia la ocultación o el disimulo, que es lo que las personas no quieren que se sepa y es el motivo de escándalo lleno de PREJUICIOS para quien no lo entienden bien. Creo yo.
Por lo demás, en otros posts humorísticos o satíricos, no me tembló el pulso para contar abiertamente sobre el sexo e incluso otras jocosas 'guarreridas'.
Ya leí hace años algunos de tus celebrados y muy comentados posts contando cosas propias y con más frecuentemente de 'otros' con mucho desparpajo, referentes al sexo. El de la vivencia sexual de la inglesa en París fue antológico - además de cierto - por CÓMO lo narrabas.
De hecho, como bien comenta Miroslav, el problema es que no se habla nunca los suficiente de lo que nos es vital a todos: el amor, venga de donde venga. Bienvenido sea este tierno relato de la muchacha que no debía haber muerto tan joven y que tú amaste. Hay tantas vidas que ya no están presentes y que sin embargo merecen estar aún en el mundo! En este mundo loco, en este siglo joven, donde todo parece que se derrumba poco a poco.
Me encantó la cena con vosotros, el paseo, los ojos pícaros de CC y tenemos que repetirlo.
Un abrazo
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